
El nacionalismo es una ideología pirata que lleva 30 años saqueando España sin que los españoles hayamos reaccionado debidamente hasta ahora. Pero el pueblo comienza a darse cuenta del abuso de ciertos partidos, como se ha evidenciado con el rechazo de los nacionalistas gallegos y vascos, y algo así despierta no poca ilusión entre los demócratas. No digo que los llamados a sustituirlos sean mucho mejores, pero sí creo que es un principio destinado a corregir el rumbo de este régimen oligárquico y de latrocinio en el que sus actuales dirigentes comienzan a sospechar que en la calle hace mucho frío.
Caído el nacionalismo gallego, puesto en fuga y acollonado el nacionalismo vasco, un hecho evidenciado a través de su pataleo histérico en forma de amenazas totalitarias, el siguiente objetivo de los demócratas españoles debería consistir en hacer lo propio con el nacionalismo catalán. Para lo cual, dicho sumariamente, es preciso que José Montilla desaparezca de la vida pública y se vuelva a su pueblo.
¿Por qué José Montilla y no Artur Mas, que es más nacionalista? Primero, porque Montilla es el que tiene ahora el poder, pero no solamente en el gobierno catalán sino en su partido, el PSC. Segundo, porque Montilla, un converso interesado en el cargo personal, carece por completo de escrúpulos y asume como propias, en muchos aspectos, las veleidades independentistas de Esquerra, que de hecho es la formación que aporta el fondo ideológico al “Govern” del Tripartito. Tercero, y más importante, porque un líder socialista catalán no nacionalista ni deseoso de arrejuntarse con los nazis de ERC, deberá sustituir a Montilla a finales de 2010, cuanto éste pierda las próximas elecciones y no le basten los votos de sus actuales socios.
El nuevo dirigente socialista catalán, de resultar medianamente competente durante sus cuatro años de oposición, (2010-2014), podrá permitirse el lujo de obtener los escaños suficientes como para formar gobierno con los votos del PP (que debe subir si se desprende de la atropellada e incoherente Sánchez-Camacho, apta si acaso para concejal de barrio), los de UPyD (que debe aparecer con fuerza en el “Parlament”) y los de Ciutadans (que como mínimo mantendrán su actual cuota al mostrarse bastante acertados en su crítica de la política lingüística y educativa, entre otros disparates que denuncian). Lo que significa que en 2014 podrá comenzar el principio del fin del nacionalismo catalán, tanto el falsamente denominado moderado, como es el de CiU, como el incorrectamente catalogado de separatista por vía democrática, puesto que sus hechos le avalan con creces un gran despotismo. Sí, me refiero a ERC.
¿En qué me baso para creer que al nacionalismo catalán le quedan, a lo sumo, seis años de vida con opciones de poder regional? En el bajo interés que las elecciones autonómicas han venido despertando desde siempre entre los votantes catalanes, con índices de abstención del orden del 40 % en las autonómicas, e incluso más. Lo que no sucede en las generales, con una mayor participación del electorado, entre un 10 y 15 % más interesado en emitir su voto. Tal hecho sucede, desde mi punto de vista, por el enorme hastío que la clase dirigente catalana despierta entre bastantes electores, muchos de los cuales “pasan” de participar al creerse que apenas hay diferencias entre unos nacionalistas y otros. Simplemente, todos son nacionalistas.
Por eso afirmo que Montilla debe perder el poder a manos de CiU y ser sustituido, como lógico revulsivo de un PSC que quedaría bastante tocado, por un socialista no nacionalista que de nuevo atraiga a los abstencionistas y que llegue a situar la participación en valores similares a los de las elecciones generales. No se olvide, finalmente, que la política no es ajena a las modas y que éstas llegan como rechazo de lo anterior, especialmente si se ha contrastado su perjuicio durante cuatro años. El año 2014, con o sin Zapatero en el poder, debe coincidir igualmente con unos grupos nacionalistas gallegos y vascos muy venidos a menos que en absoluto serán referentes de nada ni de nadie.
Escrito por Policronio en: 5 de Marzo 2009 a las 02:00 PM Archivado en
Yo no cantaría victoria tan pronto. A estos cafres aún les queda mucha guerra que dar, gracias a Zapatero.
Soñar es gratis, pero ni el nacionalismo va a caer así como así, ni los gobiernos del PSOE con apoyo del PP son lo más positivo.
En las Comunidades con partidos nacionalistas, lo ideal es que NO se formen dos bloques (uno nacionalista y otro "constitucionalista"). Si se forman dos bloques, será imposible lograr que los partidos nacionalistas pierdan popularidad, porque aparecerán como la alternativa y será imposible desbancarlos. No conviene identificar la situación vasca con la catalana. Euskadi vive una situación sui generis, excepcional: la sociedad vasca lleva 30 años sufriendo la coacción del terrorismo. El PNV, a pesar de condenar la violencia y luchar contra ella, no ha podido evitar dejar ese regusto de tibieza e incluso de encubrimiento, que ha sometido a una buena parte de los ciudadanos al silencio, por lo que pudiera pasar. Acabar con esa intimidación tácita es capital para la construcción de una sociedad libre en Euskadi.
Resulta evidente que Cataluña es una sociedad mucho más abierta, en la que, a pesar de haber ciertos sectores radicales minoritarios, la política se practica con la misma apertura que en el resto de España. Por regla general, los no nacionalistas no se sienten coaccionados, y el cinturón industrial de Barcelona es un bastión del socialismo. Incluso el partido nacionalista mayoritario es notablemente más moderado que el PNV (por mucho que ahora se hayan "soberanizado" para quitarle votos a ERC).
¿Cómo se puede acabar con el nacionalismo? Pues no va a perder popularidad en cuestión de una legislatura. La clave sería que el PP relevase a CiU como fuerza mayoritaria en la derecha catalana, para lo cual lo más importante probablemente fuese un pacto de gobierno CiU-PP (con un candidato popular muy popular, valga la redundancia) que incentivase el traslado del voto de CiU al PP. Después de varias legislaturas, quizá el PP se convirtiese en la fuerza mayoritaria de la derecha y el PSC-PSOE la de la izquierda.
Uf, Dios te oiga, amigo. Pero yo también creo que costará mas .........
Por cierto, mientras nuestros impuestos sigan pagando todos los caprichos nacionalistas cuando no sus asesinatos, no les llamemos piratas. Seamos correctos y digámosles corsarios.
Amado Policronio, mucho me temo que confundes deseos con realidades.
Amigos anotadores:
Reconozco humildemente que toda mi vida he estado afectado del virus de la ingenuidad, si bien para finales de 2014 quedan aún casi seis años. Y yo, en este artículo más deseoso que real, lo reconozco, me he limitado a reflejar una tendencia: El final en esa fecha de las opciones de gobierno en los nacionalismos. Lo que no quiere decir que esos grupos de radicales no cuenten con partidarios hasta el fin de los tiempos. Ahora bien, gobernar en sus respectivas regiones y poseer capacidad para decidir en el gobierno de España es algo distinto. No digo nada si en el 2014 Zapatero se hubiese alejado del poder.
Finalmente, no olvidemos que la espantosa crisis económica que padecemos, y que probablemente se mantendrá a lo largo de esos seis años, influirá bastante en extender sobre la población que las CCAA son un derroche, muy especialmente las que pudieran estar gobernadas por los nacionalistas, siempre pedigüeños, siempre insatisfechos. Es decir, la crisis juega a favor de mi teoría, porque la sensación es muy distinta cuando es época de vacas gordas.
Pues sí Policronio, ahora mismo para el PSOE el nacionalismo es parte de su negocio. Si de aquí a un tiempo concluye que la estrategia contraria le da más poder, se les acabaron las vacas gordas a los nacionalistas.
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