
Dice la Santa Madre Iglesia, con la sapiencia que le otorga el haber escuchado millones de millones de confesiones diarias, por los siglos de los siglos, amén, que a los hombres nos pierde la lujuria y a las mujeres la soberbia. No seré yo quien le quite la razón a la Institución de instituciones, pero ante tal aseveración me pasa lo mismo que ante la publicación de ciertas encuestas: a mí no me ha preguntado nadie.
Porque lo que de verdad nos pierde a los hombres es la cerveza y el fútbol. El orden es indiferente. A ser posible en compañía masculina - el wisqui es más de compañía femenina - en animada charla sobre las últimas hazañas del equipo de sus amores respectivos, entremezclado en un todo junto con la puesta en común de los pecados de adulterio. Reales o supuestos.
El caso es que el sacramento de la confesión recibido por el varón pichabrava suele acabar con la manifestación del pecado del ámbito de la competencia objetiva del cura, sabiendo que aquel jamás acabaría la exposición de sus deslices como debería: “Padre, y además se lo conté con pelos y señales a fulanito, a menganito y a zutanito, entre gol y gol de Raúl, con una amstel en un mano y un cigarrito en la otra”. De ahí lo erróneo de las conclusiones vaticanas.
Dicen las lenguas enteradas que a Luis Miguel Dominguín, padre de Miguelito Bosé, quien lo diría, lo que más le gustaba de acostarse con Ava Gardner era salir corriendo a contárselo a sus amigos, o sea, lo mismito que yo haría, junto con el noventa y cinco por ciento de los hombres que conozco y aprecio, si alguna vez tuviéramos la fortuna de primero cenar y luego lo que venga, con Ana Kournikova.
Otra cosa sería, si uno tuviera que conformarse con holgazanear con la vicevogue. En tal caso, de seguro no se entera ni el cura.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 14 de Marzo 2009 a las 01:23 PM Archivado en Cachondeo
que buen post xDD
Gracias Carlos, divertida reflexión la tuya con la que estoy casi de acuerdo en todo pero ... falta ese casi. Los tiempos han cambiado que es una barbaridad y creo que, hoy por hoy,..."el revolcón" se lo dan de igual manera las mujeres y los hombres y a éstas también les gusta comentar "la jugada de turno" con un copazo en una mano y un pitillo en la otra. Incluso muchas de ellas...¡también viendo el futbol!.
Por lo que he llegado a la conclusión que la Santa Madre Iglesia debe ir reciclándose y añadir, a la soberbia que nos pierde a las mujeres, también el pecado de la lujuria.
¿Será que la mujer, en su afán de igualar al hombre, se ha "masculinizado?.
Si yo contara las conversaciones que oigo viendo escaparates....a veces entre adolescentes, de muy temprana edad. Vamos, que yo con esa edad, la pídola, el trompo, las canicas y poco más. No obstante, la cosa es cuestión de dos. Y a no ser que todos, género masculino, que no neutro, se apañen con la misma, pues eso.
Oye, ¿por qué será que al ver la foto he pensado que ibas a hablarnos de María Antonia Iglesias? XD
Es cierto, Elentir, a mí me ha pasado lo mismo.
Pues ya somos tres!!!
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