Sé de sobras que una cosa es el socialismo y otra muy distinta lo que se practica en el régimen zapaterino. El socialismo democrático —permítaseme el oxímoron— puede gustar más o menos en función de lo que a uno le ilusione un Estado sobredimensionado que te programe la vida a través de sus abundantes ordenanzas y reglas; es decir, del tamaño de la Administración y de lo mucho que el ciudadano precisará depender de ella para casi todo en la vida, puesto que el socialismo todo lo reglamenta y por lo tanto constituye la Sharia de nuestro tiempo, que es esa aberrante ley islámica que fija el comportamiento de los musulmanes desde la cuna a la sepultura.
Ningún ejemplo mejor, al respecto de una norma ampliamente condicionante de la libertad individual, que el nuevo estatuto de Cataluña, ley consensuada entre dos concepciones políticas muy reglamentistas, ambas de corte despótico —socialistas y nacionalistas—, que a lo largo de sus 116 páginas arbitra incluso el paisaje que uno debe contemplar, como si la propia naturaleza tuviera que someterse al dictado de la burocracia, lo que dejaría poco menos que postrado al individuo para adaptarse al paisaje y acomodarlo a sus necesidades básicas.
Ahora bien, creo que nadie negará que el socialismo lleva más de un siglo vendiéndose como la ideología de la igualdad. Otra cosa es que sea cierto —que en absoluto lo es— y que, en realidad, al socialismo solamente le estemos comprando grandes dosis de nuestros propios deseos. Porque no olvidemos que la igualdad, que según el clásico es la ley de la naturaleza del hombre, se manifiesta solamente a la hora de nacer —y de morir— y comienza a divergir casi de inmediato entre una y otra persona, por más que aspiremos a mantener esa igualdad a lo largo de nuestras vidas. Son demasiados los factores externos que inciden en los seres humanos, sin necesidad alguna de que aún lo estropeen más los políticos, como para que sea posible controlar desde el Estado el equilibrio igualitario que el socialismo nos propone, lo que hace a sabiendas de que esa propuesta es simple propaganda para alcanzar el poder o mantenerse.
Sin embargo, hay en nuestros días una clase de socialismo, el zapaterino, que es mucho más cínico que cualquier otro y que lleva a la radicalidad más extrema la consigna política de la igualdad —ministerio incluido—. Y al mismo tiempo, que más se oponga en la práctica a cualquier ley que de la igualdad se derive. Tal forma de actuar sólo es posible catalogarla de doblez recalcitrante: se cacarea en colores y se actúa en blanco y negro, con abundancia de grises brumosos que tienden a enmascarar lo arbitrario. Veamos dos ejemplos de los muchos posibles.
1. Leído en el diario El Imparcial: El Congreso ha rechazado, gracias a los votos del PSOE y de los nacionalistas, una proposición del PP de equiparar el salario de las Fuerzas de Seguridad. Con esto, los socialistas votan en contra de uno de los puntos de su programa electoral e ignoran un acuerdo firmado con los sindicatos en 2005. Es decir, para los socialistas y nacionalistas hay unos policías que deben ser más iguales que otros, no importa en absoluto que previamente se haya dicho algo distinto en el programa electoral o se haya suscrito un acuerdo de distinto signo.
2. Leído en Libertad Digital: El Parlamento Europeo aprobó este martes un texto propuesto por el PSOE y los nacionalistas que apoya decididamente el modelo lingüístico catalán. De hecho, eliminaron un punto que llama a garantizar el derecho de los padres a elegir la lengua de educación de sus hijos. Una de las condiciones básicas de la igualdad, en este caso de la igualdad de oportunidades, como es el derecho de los niños a recibir la enseñanza en el idioma materno, ha quedado cercenada en el Parlamento Europeo a propuesta de ese conglomerado de fanáticos formado por la izquierda y el nacionalismo.
Socialismo es igualdad, ¿qué igualdad?
Escrito por Policronio en: 25 de Marzo 2009 a las 01:29 PM Archivado en
Policronio, creo que la IGUALDAD en la Naturaleza y en la Humanidad sólo se produce entre los tontos de remate, que son muy difíciles de diferenciar.
En el resto, afortunadamente, jamás habrá igualdad ni siquiera entre los muertos porque a éstos también los entierran de formas muy diversas.
Tellagorri:
No puede ser más cierto lo que dices de los muertos. Ahora bien, a partir de que uno ya es cadáver, creo que bien poco importa la desigualdad en el trato de nuestros despojos. Si acaso, la sensibilidad quedaría en manos de los familiares.
El Estado sobredimensionado que ―vía fuerzas y cuerpos de seguridad― pretende fiscalizar hasta los embarazos de las personas. A esta clase de socialismo no se opone don Policronio.
La igualdad socialista es la igualdad por abajo: todos lo más tontos posible. De esta manera los dirigen adonde quieren, Pero como hay mucha gente que tiene miedo a su libertad y responsabilidad y ambas cosas las delega, pues se cierra el círculo. A unos les gusta que los dirijan y a los otros dirigir.
Octopus:
Como de costumbre, un juicio de intenciones. Ética en estado puro.
Susie.
Exacto, los socialistas han demostrado que aman tanto a los pobres que no les importa que todos lo seamos. Y a poder ser catetos e incluso logsianos.
Nada tiene que ver el socialismo con la socialdemocracia capitalista, ésta última es una política de derechas, por eso nunca entenderé como PP y PSOE van en contra en todos los aspectos, cuando son más de lo mismo. Será las ansias de poder.
Policronio, eres un falaz ignarante, dado que el socialismo persigue la igualdad para todas las personas en terminos de estabilidad social y económica, pero potenciando el desarrollo intelectual, que de hecho el socialismo es la Idea social, económica y política más avanzada intelectualmente hablando. Por el contrario, el capitalismo nos reduce a dinero y la diferenciación social se mide por la riqueza y renta. Lo que induce a que los grupos de elevado poder dirijan la sociedad a su beneficio, todo en el capitalismo está guiado, y por mucho que quieras ser siempre dependerá de hasta donde te dejen llegar. Esto por supuesto ha resultado en un fracaso, y no tienes mas que ver la crisis en la que estamos inmersos, que no es solo una crisis economica, es una verdadera crisis social.
Arturo (6):
Quizá sí, quizá sea el poder lo único que les motive. La diferencia, no obstante, es el grado de arbitrariedad que practican, y en ese aspecto veo a los zapaterinos como unos auténticos campeones. Sin hablar ya del cinismo.
Arturo (7):
Lo reconozco, lo mío es un caso de "ignarancia".
Por cierto, yo he puesto dos ejemplos de cinismo socialista. ¿Pones tú alguno de lo que afirmas o se queda todo en palabrería?
“El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia, y la prédica de la envidia. Su defecto inherente es la distribución igualitaria de la miseria”. Wintson Churchil.
Y de los vagos, ineptos, getas, y mesiánicos, digo yo.
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