Tras el Consejo de Ministros, la reacción del gobierno zapaterino ante la nueva ley liberticida del nazionalismo catalán ha sido justo la contraria a la que dicta el sentido común. Nadie con dos dedos de frente puede aceptar que un asunto tan extremadamente grave, en el que de no ponerle remedio acabará por joder vivos —digámoslo claro, con las palabras apropiadas— a los castellanohablantes de la región catalana, sea despachado por la portavoz del Gobierno con cuatro palabritas tan falsas como frívolas. Con la respuesta cargada de desidia se ha visto claro que esta gente que ahora manda en España —¿Espaqué?— no posee un mínimo de aprecio a la Nación y mucho menos a la conservación de su integridad, no ya territorial, sino cultural y esencialmente afectiva.

Por tales motivos, esta arpía cargada de miles de arrugas a lo Dorian Gray —una de ellas por cada falsedad política que ha cometido—, nos ha ofrecido como respuesta una monserga infumable a lo que supone un auténtico golpe de Estado de los nazis catalanes. Monserga en la que, por increíble que parezca, encima pide respeto para esos mismos nazis porque: “la enseñanza del castellano está y estará garantizada”. ¿Cómo de garantizada, farsante? ¡Entra en detalles si te atreves y tienes narices! ¿De qué modo vas a preservar los derechos que nuestra Constitución le asigna a los casi cuatro millones de personas castellanohablantes en Cataluña? ¡Aclara de una puñetera vez, con hechos palpables, que los españoles en Cataluña, además de los nazis que allí mandan, también merecen tu respeto!
Estoy indignado y además se me nota mucho, pero ya va siendo hora de que algunos empecemos a describir con toda su crudeza, y a condenar, ciertos comportamientos tan antiespañoles, vengan de donde vengan, sean de esa sarmentosa clase política catalana que tiene secuestrados o adormecidos a sus ciudadanos, con no pocos de ellos pasados ya a las filas de los totalitarios, sean de la inmoral e interesada caterva de inquilinos monclovitas. Pocos como yo, creo, que he vivido tantos años en Cataluña y que conozco tan a fondo esa tierra, donde además reside la mayor parte de los míos, saben que la nueva ley aprobada es sumamente dañina para cientos de miles de personas. En realidad, son millones los compatriotas dejados al capricho de los nazis por quien tiene la obligación de hacer respetar la Ley.
Esto no puede acabar bien. Una nota en otro artículo de Batiburrillo concluye con esta frase: “Hay que preparar la resistencia”. Apelo a ello. Los que amamos a España deberíamos comenzar a mentalizarnos y tratar de influir en nuestros amigos y allegados acerca de que es preciso luchar seriamente contra este tipo de injusticias, cada cual a su modo. Y lo que es más triste: esa lucha ciudadana, no violenta, deberá ser al margen de cualquier gobierno.
Origen vídeo: Libertad Digital TV
Escrito por Policronio en: 9 de Mayo 2009 a las 11:38 AM Archivado en Gobierno | Imágenes y vídeos
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