Muy seguro debe sentirse Casimiro García-Abadillo, vicedirector de El Mundo, como para llegar a la conclusión de que el juez Bermúdez cambió a última hora la sentencia del 11-M. Muy seguro, digo, y en disposición de las pruebas necesarias para evitar que el propio juez, que queda como un trapo a juzgar por lo que afirma el periodista, no le presente una querella de las de no te menees. Luego este es un tema que requiere una cierta espera para, según reaccione Bermúdez, darle mayor o menor credibilidad a lo que hoy se publica.
Ahora bien, si fuese cierto el bandazo de Bermúdez apuntado por García-Abadillo, es decir, la transformación trilera de la sentencia A por la versión B, la única interrogante posible sería esta: ¿Bermúdez prevaricó —faltar a la justicia en las resoluciones propias de su cargo— o se limitó al peloteo de un gobierno cuya característica principal, bien definida ya por entonces, consiste en mostrarse de lo más dadivoso con la “mano de obra” que le es útil? Mano de obra judicial, sindical, policial o artística…, se entiende.
Claro que también hay otra opción no expuesta por García-Abadillo, la cual no implica en absoluto la intervención forzosa del Gobierno pero sí de ciertos “servidores” de las cloacas del Estado: El acojone ante esos fulanos que no dudaron en tergiversar las pruebas, a saber en servicio de qué amo, y a los que se les anunció que debían ir “caminito de Jerez”. Es decir, ¿nos hayamos ante un juez al que se le hizo una “oferta que no pudo rechazar”? Pero no solamente cabe hablar aquí de Bermúdez y sus congojas, porque el Tribunal estaba compuesto por otros dos jueces que igualmente debieron leer y firmar lo que Bermúdez, el ponente, redactó con una soltura zigzagueante. ¿Recibieron la misma “oferta irrechazable” o acaso no leyeron lo que firmaron? ¿Miente Casimiro en su elucubración conspiranoica —¡Va por ustedes, los mamporreros!—, o simplemente es cierto lo que afirma el periodista y forma parte de una verdad más amplia sobre la que aún no se dispone de pruebas suficientes?
Escrito por Policronio en: 25 de Mayo 2009 a las 01:06 PM Archivado en 11-M | Justicia
El perito Antonio Iglesias ha determinado que es falso uno de los argumentos de la sentencia en el que se atribuye todas las explosiones del 11-M a la Goma 2 Eco ya que la nitroglicerina y el DNT detectado en uno de los focos forman parte del Titadyn y no del elemento que la versión oficial.
Los muertos nos recuerdan que sólo hay dos opciones de comportamiento en la vida: O eres una persona decente o no lo eres; es decir, o puedes contarle a tus hijos lo que has hecho o no puedes porque te da vergüenza.
Los muertos seguirán hablando, porque a los muertos les importa una mierda el PSOE o el PP.
www.lodicecincinato.blogspot.com
Policronio,
Teniendo en cuenta que España es, si no el que mas, uno de los paises mas "corrutos" del mundo, donde está demostrado que no hay ninguna parcela económica o social que no esté cancerosa, ¿¡que digo cancerosa!?, ¡¡Con metástasis!!,
Considerando la justicia que empala, machaca y socava los cimientos del propio estado de derecho que le da de comer, y que es un poder muchas veces arbitrario al servicio del gobierno, donde los jueces parecen auténticos divos medíaticos y sectarios,........
Teniendo en cuenta todo eso, el del "caminito de Jerez" es un eslabón mas de la cadena del Poder de una Justicia CIEGA de verdad y servil, otro ejemplo de la miserable actitud de ciertos jueces que miran mas a su ombligo que a otra cosa.
A mí personalmente el Juez Bermudez por muy solemne que se ponga en su tribunal, me parece un auténtico mamarracho. Desde que consintió lo del libro de su mujer tiene poco que alegar en su defensa, eso por lo pronto.
......... El del "Caminito de Jerez", no te jode el "hartomigas" que al final resultará un "bluff".
Las dos cosas.Todo lo tenía a huevo para ello.
El hecho de que el escándalo del libro de la mujer de Bermúdez no se hubiera llevado por delante la carrera del propio juez y únicamente le hubiera costado el puesto a la autora, ya daba una pista de por dónde iban a ir los tiros en la sentencia.
Ya por el hecho de que el CGPJ sólo quisiera salvar las apariencias y no depurar responsabilidades a fondo dejaba entrever que el juez le debía una a estos magistrados tan politizados y, por añadidura, a sus amos.
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