
Hay numerosas pruebas de manipulación interesada, completamente ajenas a la religiosidad de Mahoma, en el libro sagrado de los musulmanes, quizá las más evidentes sean las aparatosas contradicciones que el texto ofrece. Por ejemplo, se dice que cristianos y judíos hallaran su recompensa cerca de Dios si creen en los libros enviados a ellos (gentes del libro), pero se afirma a menudo que serán castigados por la ley del talión a cuento de... no se sabe qué.
Da la impresión que en los más variados aspectos del Corán haya influido bastante la actitud pendenciera de quien conservó el fragmento, incluso tanto como las palabras pronunciadas por el profeta, de quien no cabe ninguna duda que fue un hombre relativamente justo para su época y para las características que se daban en su tierra, pero que tuvo el infortunio de introducir una religión que se desvirtuó casi de inmediato.
Veamos un ejemplo: Mahoma nos dice que la mujer vale la mitad que un hombre y eso es algo inadmisible que sólo los musulmanes aún aceptan, pero en la época anteislámica una mujer, por desgracia, no valía casi nada, menos que un camello.
No es fácil llegar a comprender cómo es posible que Mahoma, en vida, no ordenase la recopilación de su doctrina. Si en verdad fue un encargo divino, ¿qué misterio puede justificar una cosa así?
Escrito por Policronio en: 12 de Junio 2009 a las 11:00 PM Archivado en Islamismo, mundo árabe
Tenéis varios premios en mi blog (el segundo ya lo visteis).
http://occidentealaderiva.blogspot.com/2009/06/premios-blog-amigo-blog-dorado-y-11-de.html
http://occidentealaderiva.blogspot.com/2009/05/premio-inconfidentes-2009.html
un abrazo
Atreides
Hay numerosas pruebas de manipulación interesada, completamente ajenas a la religiosidad de un posible Jesucristo, en el libro sagrado de los cristianos, quizá las más evidentes sean las aparatosas contradicciones que el texto ofrece:
"No creáis que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la espada..." Mt 10, 34-36
"Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra..." Mt 5, 39-42
Da la impresión que en los más variados aspectos del Nuevo Testamento haya influido bastante la actitud pendenciera de quien conservó el fragmento, incluso tanto como las palabras pronunciadas por el profeta, de quien no cabe ninguna duda que fue un hombre relativamente justo para su época.
"Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió
a Jerusalén. Y encontró en el templo a los
vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los
cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles,
los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los
cambistas les esparció las monedas y les volcó las
mesas..." Juan 2:13-17
No es fácil llegar a comprender cómo es posible que Jesucristo, en vida, no ordenase la recopilación de su doctrina. Si en verdad fue un encargo divino, ¿qué misterio puede justificar una cosa así?
“Se puede sostener que el papiro de Mateo se podría datar a finales del siglo I, algún tiempo después de la destrucción del Templo de Jerusalén (en el 70 d. C.)...” Carsten Peter Thiede. Y eso dando por bueno lo rechazado por muchos expertos, que situarían las primeras recopilaciones de los evangelios a principios del siglo II.
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