
A propósito de la entrada de Memetic Warrior, en la que hace referencia a otra de este sitio, escrita a propósito de lo que sigue: “El problema del liberalismo consiste en que es individualismo puro y duro, es ideología perversa porque fundamenta la política y la economía en el egoísmo humano.” (“La perversión liberal”, por Manuel María Bru, director de contenidos socio-religiosos de la COPE, hoy).”, no tengo por menos que decir lo siguiente, al respecto del ejemplo más claro de la des sintonía entre individualismo y su contrario: el colectivismo, que parece tan del gusto del citado.
Convendrán conmigo en que el individualismo hace descansar en la propia persona el gobierno de sí misma. Desde ese punto de vista, el individuo acata, acepta y cumple las normas impuestas, en tanto en cuanto permitan el desarrollo de su individualidad o personalidad.
Desde ese punto de vista, el instituto de la objeción de conciencia es un ejemplo claro de individualismo. El individuo, guiado por su propia conciencia, atendiendo a sus propios fines, muestra un frontal desacato a una norma, sea de origen democrático, teocrático o, simplemente, dictatorial.
¿Puede afirmarse que el objetor de conciencia, individualista puro y duro, es un perverso egoísta?
No creo que Don Manuel María Bru tuviera en presencia esa cuestión. De ser así, no tendría por menos que pensar que estamos ante el último socrático vivo o un clon del Ministro de Justicia, Don Francisco Caamaño.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 26 de Agosto 2009 a las 12:21 AM Archivado en Cuestiones liberales | Izquierdismo | Personajes
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