
Por su interés, no tengo por menos que reproducir aquí lo que publica Pío Moa en Catoblepas, escrito al respecto del artículo del profesor Jesús Montero Barrado y el denominado «revisionismo histórico», que es como denominan los historiadores stalinistas, o simplemente izquierdistas, a poner a cada uno en su sitio.
Les pongo el enlace y el texto a continuación, para que lo lean como más cómodo les resulte.
“Para examinar el problema de la república y la guerra civil siempre viene bien volver sobre los juicios que, sobre la base de la experiencia hicieron los «Padres espirituales de la república» o personajes como Azaña o Besteiro. Como los he expuesto muchas veces, no los repetiré ahora. Recordaré solo que, explícitamente unos, implícitamente otros, concluyen que la república fue un trágico fracaso, y caracterizan a sus líderes como unos auténticos bellacos, embusteros y corruptos. Y, como señalaron Besteiro y Marañón, fueron los nacionales quienes libraron al país de aquella pesadilla.
En cambio, ya desde antes de la transición, fue tomando forma una maciza y masiva defensa de la república, confundida además con el Frente Popular. Defensa de inspiración comunista, pero que durante varios decenios se fue desarrollando y arrollando cualquier opinión adversa, imponiéndose en los departamentos universitarios, casi monopolizando los medios de masas, hasta convertirse en un verdadero y gigantesco negocio.
¿Quién tiene razón, personajes de la talla intelectual y moral de Besteiro, Marañón, Pérez de Ayala u Ortega y Gasset y los testimonios de Azaña, Alcalá-Zamora, &c., o esta historiografía cuya base de expansión ha sido el historiador Tuñón de Lara, de mentalidad inocultablemente stalinista? La respuesta es fácil, pero aun así la cuestión no puede resolverse simplemente aludiendo a la superioridad intelectual y moral de unos y a lo que han significado históricamente los otros. Conviene recurrir a los hechos empíricos.
Así, por ejemplo, sabemos hoy que la legitimidad de la república no pudo proceder ni del golpe militar con que trató de imponerse en 1930, ni de unas elecciones que perdieron por gran diferencia –en los datos que se conocieron al principio– los republicanos y socialistas. Los cuales, una vez en el poder, no publicaron los resultados de las votaciones de modo mínimamente fidedigno, como tampoco publicarían, en absoluto, los de las elecciones del Frente Popular, de 1936: este mero hecho, sin necesidad de más consideraciones, priva de validez democrática los resultados proclamados. En cuanto a la idea de que solo valían los votos de las capitales de provincias, porque beneficiaron a los republicanos, y los demás no, por «caciquiles», ya demuestra la concepción de estos señores: solo valen los votos a su favor. Volverían a demostrarlo en las elecciones de 1933. Por lo demás, los cacicatos que montaron entonces y montan ahora mismo las izquierdas son bastante más corruptos y difíciles de desarraigar que los de la Restauración.
La legitimidad de la república nació de la entrega del poder que le hicieron los monárquicos, en plena quiebra moral. Una legitimidad que las izquierdas republicanas se ocuparon de socavar desde el primer momento con sus violencias, asesinatos, quemas de iglesias, bibliotecas y escuelas, cierre de centros de enseñanza, muchos de ellos prestigiosos, reducción del clero a ciudadanos de segunda, &c. Los apologistas de aquellos republicanos suelen enredarse en largas consideraciones sobre el estatuto catalán la reforma agraria, la reforma militar o la construcción de algunos miles de escuelas. Ya he explicado muchas veces en qué consistieron aquellas reformas, en las que el sectarismo compitió con la ineptitud y la demagogia más grosera, y tampoco voy a repetirlo indefinidamente.
Otro hecho establecido sin discusión es que Franco respetó la legalidad republicana muchísimo más que cualquier político de entonces. Azaña intentó dos golpes de estado al perder las elecciones de 1933… y fue probablemente el líder más moderado entre las izquierdas. Franco, pese a no gustarle aquella legalidad, la aceptó, desde el momento en que el propio rey la había aceptado. Y la defendió contra el asalto revolucionario de las izquierdas y separatistas en 1934, algo que estos jamás le perdonaron. Cuando se sublevó ya lo habían hecho antes los socialistas, los comunistas, los anarquistas, los republicanos de izquierda y los separatistas catalanes. Y se sublevó considerando que la legalidad había sido aplastada, como efectivamente lo fue, por el Frente Popular. La posición de Franco ha sido enormemente tergiversada: en 1930-31 era partidario de una democratización ordenada, y después de seis años de experiencia con unas izquierdas tan bien caracterizadas por Marañón, Pérez de Ayala y tantos otros, concluyó que en aquellas condiciones no podía funcionar una democracia, como, efectivamente, no puede funcionar cuando varios de los principales partidos destruyen la ley. De ahí su dictadura autoritaria (no totalitaria, la distinción es clave).
Contra lo que se rebeló Franco fue contra un Frente Popular salido de unas elecciones no democráticas, es decir, fraudulentas, un frente que inmediatamente se dedicó a destruir las bases mismas de la ley desde el gobierno y a organizar un proceso revolucionario desde la calle, con cientos de asesinatos (incluidos asesinatos entre las propias izquierdas, preludio de los mucho más masivos que organizarían entre ellas al reanudarse la guerra civil en 1936) quemas de iglesias, de centros políticos y periódicos de la derecha, de registros de la propiedad, ocupaciones ilegales de fincas, revisión arbitraria de actas parlamentarias contra la derecha, destitución ilegal del presidente de la república, persecución a las víctimas y apoyo a los victimarios, liquidación de la independencia judicial (¡puesta bajo el control de los sindicatos!), &c., &c. Franco no consideraba, desde luego, que aquello fuera un gobierno legítimo, sino una tiranía revolucionaria que amenazaba a la sociedad y la integridad de España.
Pero los historiadores que he llamado lisenkianos, por analogía con el célebre Lisenko, aseguran que las elecciones fueron normales y democráticas, que el gobierno era legítimo y que defendía la libertad. De nuevo, ¿quién tiene razón?
Si atendemos a los hechos y dejamos de lado las embarulladas justificaciones ideológicas, está clara la respuesta.
Durante un tiempo me sorprendía mucho de cómo los émulos de Lisenko en la historiografía y la intelectualidad española podían ignorar con tal desenvoltura los hechos reales, y me empeñaba en recordar estos una y otra vez, esperando que entrasen en razón. Tardé en darme cuenta de que no es que los ignorasen: los conocían perfectamente. Lo que pasa es que para ellos no eran significativos. O, peor, les parecían bien y los justificaban de un modo u otro. Para ellos lo esencial era una concepción ideológica sumamente vaga y contradictoria, pero que les permitía distinguir con claridad quiénes eran los buenos y quiénes los malos, al margen por completo de las acciones de cada cual. Lo he expuesto en relación con las apologías recientes de Negrín: no es que ignoren que este entregó a Stalin el grueso de las reservas financieras del país, convirtiendo al Frente Popular en satélite del Kremlin; o la inmensa corrupción organizada por Negrín; o la hegemonía alcanzada por el PCE –partido agente de Stalin y orgulloso de serlo–; o la decisión –criminal– de prolongar la guerra todo lo posible para combinarla con otra guerra mucho sangrienta que se estaba gestando en Europa; o la destrucción brutal de patrimonio histórico y artístico del país; o el saqueo de bienes privados y oficiales, el mayor atraco que se ha perpetrado en España desde el poder en toda su historia; o el abandono de sus propios sicarios a la venganza de Franco, mientras los jefes escapaban con los tesoros robados…
Por supuesto, no ignoran nada de esto, porque es materialmente imposible ignorarlo a estas alturas (aunque han hecho lo posible por que los ignore el ciudadano común). Lo que ocurre, y yo no comprendía al principio, es que están completamente de acuerdo con todas esas fechorías, que ellos justifican porque Negrín se oponía a Franco, y eso le lava de todos sus enormes delitos: para hacer tortillas hay que romper huevos. Mientras que, a mi juicio, esos crímenes retratan la realidad de Negrín y del Frente Popular, retratan el significado de su oposición a Franco. Porque, ¡menuda tortilla de libertad, democracia y progreso iba a hacer el Frente Popular, un conglomerado de stalinistas, socialistas exacerbados, anarquistas, golpistas republicanos y separatistas catalanes, más el ultrarracista PNV, todos bajo la sabia orientación de Stalin! La pretensión de que aquellas gentes defendían la legalidad y la democracia va mucho más allá que los negacionistas del Holocausto: ¡es como pretender que Hitler defendió a los judíos!
En cuanto a Franco, libró al país de tales «demócratas», como reconocieron Marañón, Besteiro o, implícitamente, Ortega y Gasset y tantos otros. Y no pararon ahí los servicios de Franco, pues libró a España de la guerra mundial, de un resurgir de la guerra civil por medio del maquis, consiguió superar el injustísimo aislamiento impuesto por la ONU y dejó un país próspero y reconciliado, gracias a lo cual ha sido posible una transición a la democracia con escasos traumas. Considerando el balance de logros, represiones y errores, creo que ningún personaje histórico de los últimos dos siglos ha rendido al país unos servicios mayores y en circunstancias más difíciles, que Franco, y repito que una sociedad incapaz de apreciarlo es proclive a dejarse arrastrar por las peores demagogias y a perder la libertad. Cierto que fue una dictadura, pero la alternativa habría sido una dictadura mucho peor, totalitaria, pues ni hubo oposición democrática al franquismo ni demócratas en sus cárceles. El verdadero rostro de la oposición antifranquista se manifestó sin velos en el episodio Solzhenitsin. Se manifestó en su apoyo a los asesinatos de la ETA. Se manifestó en sus pretensiones de «ruptura» al llegar la transición: ruptura con cuarenta años de historia en conjunto muy positiva para enlazar de nuevo con el nefasto Frente Popular. Se manifiesta ahora mismo con su ley de «memoria histórica», que glorifica a los asesinos de las chekas y a la ETA, mientras denigra, poniéndolos al nivel de estos, a las víctimas inocentes del régimen de Franco.
Digo todo esto en relación con un artículo de Montero Barrado donde este sigue dando la vara con las enrevesadas simplezas ya mil veces leídas y rebatidas. Las ideas que él defiende han sido ya derrotadas por completo en el plano intelectual, aunque, claro, pasará tiempo hasta que sea desalojada de las posiciones de poder en las universidades y los medios, que lleva varios decenios ocupando, debido a la renuncia de una derecha sin sustancia intelectual a lo que los leninistas llamaban «la lucha ideológica». Y hay otra razón más prosaica para la oscura persistencia de esta gente en un análisis histórico absurdo: con él han ganado unas posiciones económicas de poder, ingresos y prestigio, y las defienden, claro, con uñas y dientes. De ahí, también el nivel del debate que son capaces de plantear. La historia es una disciplina muy compleja, asegura el señor Montero. Debe de serlo, pero no debe confundirse complejidad y embrollo, y él y tantos otros solo parecen capaces de producir ristras de embrolladas simplezas. En fin, recomiendo al señor Montero la lectura atenta de La quiebra de la historia progresista, y de Franco para antifranquistas, a ver si se va enterando, porque las cosas que dice pueden pasar en unas aulas donde ellos son la autoridad, pero hoy ya no cuelan en ningún foro libre.”
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 29 de Agosto 2009 a las 11:07 AM Archivado en España | Especiales | Izquierdismo
Uno de los mayores errores de Franco y luego de la transición ha sido pasar por alto el debate sobre la verdad histórica de la 2ª República. En lugar de enfrentar la realidad con valentía para resaltar la importancia de un Esrado de Derecho, se dejó que la versión izquierdista monopolizase el debate en todos los ámbitos de la sociedad.
Nunca es tarde para corregir errores, pero nos hubiésemos evitado muchos problemas si el pueblo español hubiese tenido acceso a un debate serio y esclarecedor sobre nuestra historia reciente.
Es encomiable la labor de don Pio Moa y de esta y otras páginas que contribuyen a difundir la verdad de los hechos.
Muchas gracias, Benjamín, por la humilde parte que nos toca.
Creo que el debate que propones, se pospondrá hasta que pasen dos o tres generaciones más. Más que nada, por que tal y como está el ambiente, ante cualquier hecho incontestable, nos responderán con insultos y descalificaciones personales que, a mi, personalmente me resbalan, pero que impiden cualquier amago de confrontación seria.
El gran error de Franco fué no haber dimitido una vez aplastado el maquis. Por un lado porque después de la Segunda Guerra Mundial su presencia mantenia a España aislada, por otra parte porque actuar como un moderno Cincinatus "tomé el poder porque Espańa iba al abismo y ahora que está mejor encarrilada lo dejo" hubiese impedido a la izquierada jugar al martir de laq libertad. Ademas que creo quie en aquella epoca los espańtilde;oles (incluso buena parte de los que habian sido republicanos) tenian la memoria mas fresca de lo que habia sido en verdad la Segunda Republica.
¿Dos o tres generaciones? Generoso eres...
En un país con tan profunda ruina moral como es España pasarán siglos y aún no se querrá conocer la desgracia que se vivió durante las 'hazañas' de Azaña y otros de la misma cuerda.
Unos porque se creen culpables de lo que (se podría decir) provocaron dichas 'hazañas', y otros porque se encargan bien de ocultarlas: puestos a legislar sobre memorias históricas, mejor nos quedamos en el 18 de julio de 1936.
Lamentablemente, y como bien dices, el ambiente está de tal forma que... vamos camino de más 'hazañas' socialistas. Aunque espero ser un mero espectador de los logros que alcanzará el 'Gran Líder ZP': en los trópicos hay muy buenas butacas desde las que observar España.
Saludos.
YO NO LE VOTÉ: ^^
Carlos, tienes razón en que el debate tal y como debería ser se pospondrá aún mucho tiempo, una pena. Pero a pesar de ellos, y aunque en menor medida, se está produciendo gracias a algunos medios y a las personas que lo promueven.
No es casualidad que la libertad de expresión sea la primera en caer en los regímenes totalitarios, Venezuela, Cuba. La libre difusión de ideas es lo más corrosivo que hay para los totalitarios, y ellos lo saben.
Aquí aún no hay censura y hay que aprovechar la ocasión. Yo promuevo ese debate todo lo que puedo entre la familia, en el trabajo y con los amigos y me doy cuenta de lo poco que sabe la gente sobre el tema. ¿Sabes que el Gobierno de la República condecoró y restituyó en sus puestos a los militares golpistas de 1934? ¿Sabes que no se supo nunca el número de votos de las elecciones del 36?¿Te suena la Ley de defensa de la república? Y así infinidad de cosas. Hace poco le presté a un socialista "Homenaje a Cataluña" y se quedó pasmado de las cosas que contaba Orwell, ¡que además era de los suyos!
Poco a poco mucha gente va recibiendo información y va calando. Vuestra labor así como la de algunos otros medios es fundamental y va dando sus frutos, no lo dudéis.
Un afectuso saludo.
Sería muy conveniente proponer a don Pío Moa para el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, y habría que hacerlo con mas antelación y de forma mejor organizada de lo que se hizo en su día con Huerta de Soto.
Leones de Castilla, muy buena idea.
muy interesante e inteligente este articulo en su blog.modestamente quiero aportar mi granito de arena.todo esto que se dice es correcto.pero nos olvidamos de un factor:el exterior.franco era un genio pero siempre estuvo en la punta de miras de sobretodo los europeos.no podia controlar todos los factores.yo no creo que tuviera errores quizas le engañaron con el que tendria que haber sido su sucesor.no hablo de zp.sino del borbon.yo creo que ahi se la jugaron.franco no queria para los españoles una democracia ya que no estamos preparados.queria una españa independiente pro latinoamerica y magreb pero con poder.lejos de europa y cerca de america.y con un gobierno en europa que no era una democracia ni una dictadura.analizemos y esto podria haber existido en Europa?y si francia hubiera seguido ese camino por ejemplo?conecto todo esto con el 11-m.es historico.imaginaros que se descubre la verdad.que haria el pueblo español?que conclusiones sacarian en el mundo de todo esto?que nos estan manipulando y engañando?la libertad esta cerca.consigamosla
¿Por que debía dimitir Franco en los años cuarenta?... ¿ Acaso se lo pidió la sociedad española de entonces: el pueblo, la iglesia, la banca, la industria, el ejercito,o cualquier otra institución española?...
¿No fué reconocido Franco ------internacionalmente---- por los principales estado del mundo?...
Entonces: ¿por qué debía dimitir el Generalisimo, JFM?...
Tan cierto como brillante es el repaso que has dado a la tan cacareada II República y su mas cacareada legalidad, que si no hubiera existido nos habríamos ahorrado "la tercera" que estamos viviendo, pues al fin y al cabo nos gobierna otro "frente popular".
Esa maldita república y todo lo que conlleva de mentira histórica y sus consecuencias, se debió al fariseísmo de una izquierda antipatriótica, antiespañola y sobre todo pancista.
Empezó a avanzar en plena guerra de África en cuyo contexto, la izquierda siempre miró hacia su ombligo en vez de hacer causa común con la patria.
No aunó esfuerzos para terminar la guerra, si no que al contrario siempre protestó y zancadilleó pero mas allá de lo que pudiera ser un concepto político razonable, es decir que traicionó a España e hizo que la guerra se prolongara de tal manera que aprovechándose de la gran tragedia de Annual, viera llegado el momento de conseguir sus logros.
No tuvo en cuenta la izquierda las circunstancias impuestas por otros países del por qué España estaba realmente en Marruecos, tergiversaron y mintieron al "pueblo", y cuando estuvo maduro el borreguío lanzaron su mendaz ideología para dominar a las masas.
Si la izquierda, el PSOE en concreto hubiera sido patriota desde 1909 a 1921, la guerra habría acabado antes, no habría existido "El Desastre", y no hubieran llegado al poder. Pero para eso se hubiera necesitado una gran dosis de generosidad que el Psoe ha demostrado que no ha tenido nunca, ni tiene, ni tendrá.
Esto solo significa la realidad extrapolada a nuestro momento, es decir, que al Psoe le importa tres cojones España y los españoles. Y si hubiera sido patriota en aquel momento, no habría existido ni la II República, ni Franco, ni el abuelo de Zapatero ni mucho menos ZP.
Lo malo es que posiblemente tenga que venir otro Franco. Es mi opinión pero lo digo muy en serio, que no está el horno para bollos.
Creo que según puede verse -documentalmente- el único,que pidió a Franco, desde el extranjero, que dejase el poder en los años cuarenta,para instaurar su régimen monarquico, pluripartidista y masónico, tributario de la Inglaterra de entonces, aconsejado por toda una corte de aduladores, de los que sólo contadisimos políticos integros,se atrevieron a hablarle claro,fué don Juan de Borbón, padre del actual rey de España...
¡Craso error!, pues la sociedad española, si algo tenía claro en aquella devastada época, era la interrogante de:¿"partidos políticos" , para qué?, ¿para continuar la contienda ?...
¡Hay en la historia pueblos que se suicidaron repetidamente de 100 en 100 años, pero de 10 en 10años, parece un ejemplo de cretinismo hitórico¡
Creo que Franco, habría leido a Donoso Cortés, y por aquellos años tendría claro su pensamiento sobre la casa de Borbón, cuyo destino histórico, al decir del pensador español, no parecía ser otro que el de ser sucesivamente destronada por todas las revoluciones españolas.
Vosotros seguid creyendo a Pío y así os lucirá el pelo.
No hay peor mentira que la que uno desea creer.
Vamos a ver Perikorro, ¿puedes aportar algún ejemplo que a ti te parezca incierto sobre lo que dice Moa ? Es más, puedes refrendar ese ejemplo con la opinión de algún historiador que a ti te guste? Así sabremos los que leemos este foro cuál es el origen de tu información, sin duda alguna más exacta, y nos podrá "lucir el pelo".
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