
No tengo por menos que insertar, como artículo, una interesante reflexión que nos ofrece Pablo el herrero, al respecto de la paternidad y la manifestación del próximo 17-O. Lo inserto tal cual.
“Amigo Carlos, déjame que haga algunas reflexiones críticas al respecto de esta manifestación, justamente de uno que está en contra del aborto hembrista (defendido éste, tanto por la actual ley, como por la nueva que nos quieren imponer).
No iré a la manifestación el 17 de Oct., ya que con ello quiero marcar una reflexión al respecto de una de las claves del por qué de la existencia del aborto, no por presente, sino por ausente: el valor de la paternidad. Me explico.
La manifestación está convocada como una guerra entre mujeres, en la cual una parte está a favor de la vida, en tanto que otras quieren destruirla (“Por la vida, la mujer y la maternidad” dice el lema de la misma). Y el diseño mediático de la misma es un fiel reflejo de dicho eslogan: las abortistas han conseguido destruir el valor de la paternidad (por eso está ausente), en tanto que las que luchan por la vida, la ignoran como valor (por eso la ausentan. Pero la guerra del aborto, en tanto en cuanto sólo sea presentada por las propias mujeres como una cosa y guerra entre mujeres, los grandes perdedores serán los hijos.
Las manifestaciones políticas no solamente son un conjunto de personas, son sobre todo un lenguaje político... y en ese lenguaje visual público que es esta manifestación contra el aborto, no está presente la paternidad como valor... y si es así (y así lo veo), quiero aprovechar los foros que participo para dejar constancia de mi reflexión crítica: la maternidad jamás ella sola ganara la lucha contra el aborto, sólo la ganarán las mujeres que pongan de su lado a la paternidad.
No es que me oponga al sentir de quienes van a ella; pero es mi deber ético hacer reflexionar a quienes participen en dicha manifestación, que más que preocuparse de las leyes abortivas que quieren imponernos, hay que fijarse en las causas que generan dichos abortos. Jamás se defenderá la maternidad desde leyes que discriminen la paternidad, y sabemos sobradamente que la ausencia de ésta, es la primera y principal causa del aborto y el paso previo a convertir a las mujeres en meras reproductoras al servicio del estado. Las leyes abortivas que el feminismo está imponiendo a las mujeres, las está convirtiendo en hembras al igual que ya ha convertido a los hombres en meros sementales.
Hembra-semental con respecto al binomio hombre-mujer, es como retroceder en nuestra evolución como especie cientos de miles de años (es decir, llevarnos a un estadio cercano a Atapuerca). Pero siendo ello muy grave, es mucho más grave su paralela consecuencia, la destrucción de la paternidad y maternidad, pues ambas son el origen de nuestra humanidad. Sin paternidad y maternidad no hay un aprendizaje y desarrollo de la afectividad, y es ésta la que nos distingue del resto de las especies, la que nos hace humanos. Sin el aprendizaje de la afectividad nos embrutecemos. No tomar conciencia de ello, nos lleva como especie a un proceso de involución.
Y me preocupa que la mujer no esté siendo consciente de dichas repercusiones. .. incluso las que están en contra del aborto. Si fueran conscientes, defenderían la paternidad, pues la destrucción de ésta la verían como un preámbulo de la posterior destrucción de su maternidad. Esas son las reales causas del aborto.
Con las leyes hembristas del aborto, no solamente nos convertimos en destructores de las vidas de nuestros hijos... también en destructores de nuestra especie.
Por otra parte, los que trabajamos con las ciencias sociales, sabemos que el problema de las leyes en general (en este caso las referidas al aborto), por sí mismas sólo tienen una función reforzadora o inhibidora, pero nunca anuladoras de determinados comportamientos sociales. Es decir, si no se lucha contra las reales causas que generan el aborto (en el presente caso la destrucción de la paternidad y la maternidad), tan inútil es una ley pro abortiva como antiabortiva.
Pero mi protesta contra la manifestación a realizar el 17 de Oct. no sólo va encaminada a denunciar su sexismo hembrista, al no tener en cuenta en su lema para nada la figura del padre y la paternidad (“Por la vida, la mujer y la maternidad” rezaba su lema), sino porque en la propuesta de la defensa de la vida, si bien hay que estar a favor siempre, no se puede estar de cualquier manera, pues ello podría convertir tanto a esos hijos como a sus madres en vidas indignas.
La mujer que queda embarazada y no quiere abortar, quiere tener a ese hijo y a través de ello expresar su maternidad y a ser posible con el padre u hombre que quiere. No conozco a ninguna mujer que oponiéndose al aborto, ello signifique que desee tener ese hijo para perderlo en vida (como proponen algunos colectivos que estarán presentes en dicha manifestación). Ello no sólo es cruel e indigno para ese hijo y para esa madre, sino que paradójicamente quienes quieren que se defienda la vida de esa manera, refuerzan la destrucción de la maternidad, pues hace a la mujer sentirse al modo de “madres de alquiler” al servicio de extraños, los cuales les arrebatarán sus hijos.
La vida es deseable de ser vivida, no sólo porque se crea, sino porque a futuro se proyecta dignidad sobre ella... y ello raramente es posible si dicha dignidad en paralelo no se proyecta también sobre la mujer, su maternidad y la paternidad que ella eligió para tener ese hijo. Y al respecto de todo ello, lo único que afirmo es que cuando a la paternidad se la despoja de su dignidad y los derechos para ejercerla (como ya lo ha hecho la jurisprudencia feminista en todo occidente), al modo de “efecto dominó”, ello destruye la dignidad de la maternidad, de la mujer y de sus hijos.
Por lo que afirmo, que la manera de luchar contra la barbarie hembrista del aborto, comienza por dignificar la paternidad como valor individual, familiar y social, dotándola de los mismos derechos que tiene la maternidad.
Por tanto, el no tener en cuenta las reflexiones anteriores, bien pudiéramos estar ante la paradoja de que esta manifestación, justamente con ella, podría aun aún más reforzar el comportamiento que denuncia.
Un cordial saludo,
Pablo el herrero”
Autor: Pablo el herrero
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 11 de Octubre 2009 a las 02:32 PM Archivado en Firmas invitadas
Muy bien en colgarlo, Carlos, Pablo el herrero siempre trae comentarios muy inteligentes. Lo leo en Contando Estrelas y La frase progre.
Saludos.
Creo que lo de Pablo, hoy, es insuperable. Por ello lo he insertado, aunque no suscriba algunos aspectos, sólo aspectos, de lo que dice. No obstante, abre una vía de discusión muy interesante, aunque demasiado complicada para las circunstancias que nos rodean. Por no decirlo de otra manera que pudiera parecer ofensivo.
Ya le dije a Pablo el Herrero en mi blog que no ir al 17-O porque el lema no menciona la paternidad me parece muy poco consistente, más aún cuando se trata de defender la vida humana de un proyecto legislativo que liquida el derecho a vivir de los más indefensos. Pero me quedo con la respuesta que le dio otro lector en mi blog:
"No ir a la manifestación porque no menciona la paternidad es una buena razón para quedarse en casa. Es tan buena como no ir porque el lema de la manifestación no cita a los hijos, ni a los hermanos mayores, ni a los abuelos, ni a las matronas, ni a los médicos, ni a las enfermeras, y lo que es peor, tampoco cita a los hinchas del Betis.
Yo soy hincha del Betis y el 17-O estaré en Madrid en la manifestación."
Lo mismo digo. El 17-O estaré en Madrid defendiendo el derecho a vivir.
Me parecen acertadísimas las observaciones de Pablo y de más calado que lo que apunta Elentir. Pero, aún dándole al Herrero la razón, no concluye bien al decidir no acudir a la manifestación. De lo que se trata el 17-O es, sobre todo, de no aceptar impasiblemente una ley que convierte al Estado en abortista.
Por cierto, Elentir, no consigo entrar en tu blog. Me quedo siempre en la página inicial, ..."contando estrelas".
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