Mariano Rajoy, aun cuando la mayoría de sus enemigos dentro del Partido Popular no es que huyan, sino que él los echa o apuñala —elíjase cualquier otro verbo al gusto para definir lo que hizo con María San Gil, por ejemplo—, tampoco duda a la hora de ofrecerles a algunos de ellos, como plan B, un auténtico puente de plata.
Tal es el caso de Gallardón, que debió ser expulsado hace mucho tiempo del partido y a la hora de la verdad le regaló la alcaldía de Madrid para que no molestase demasiado, dádiva que le ha salido por la culata dada la condición insidiosa y de manirroto pertinaz del sujeto apadrinado por Prisa.

Otra enemiga de Rajoy a la que no tuvo coraje de apartar, quizá porque ella posee mucha más valía y decisión que él, es Esperanza Aguirre, “arrinconada”, es decir, fuera de las listas del Congreso de los Diputados y por lo tanto con pocas opciones de sustituirlo si no media poco menos que un golpe de estado en Génova 13, hipotética circunstancia que Mariano pide a gritos y a diario.
Pero hay un tercer enemigo del alma de Rajoy, del que sólo con oír su nombre le entra el pánico, al que quiere regalarle el más suntuoso de los puentes de plata para que se olvide de la política hasta el 2012, o más allá.
Si no sabes de quien hablo, haz clic en la cara de Marianico (Imagen de cabecera).
Texto: El Corregidor
Escrito por Firmas invitadas en: 2 de Noviembre 2009 a las 10:53 AM Archivado en Firmas invitadas | Partido Popular
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