Mariano Rajoy, aun cuando la mayoría de sus enemigos dentro del Partido Popular no es que huyan, sino que él los echa o apuñala —elíjase cualquier otro verbo al gusto para definir lo que hizo con María San Gil, por ejemplo—, tampoco duda a la hora de ofrecerles a algunos de ellos, como plan B, un auténtico puente de plata.
Tal es el caso de Gallardón, que debió ser expulsado hace mucho tiempo del partido y a la hora de la verdad le regaló la alcaldía de Madrid para que no molestase demasiado, dádiva que le ha salido por la culata dada la condición insidiosa y de manirroto pertinaz del sujeto apadrinado por Prisa.

Otra enemiga de Rajoy a la que no tuvo coraje de apartar, quizá porque ella posee mucha más valía y decisión que él, es Esperanza Aguirre, “arrinconada”, es decir, fuera de las listas del Congreso de los Diputados y por lo tanto con pocas opciones de sustituirlo si no media poco menos que un golpe de estado en Génova 13, hipotética circunstancia que Mariano pide a gritos y a diario.
Pero hay un tercer enemigo del alma de Rajoy, del que sólo con oír su nombre le entra el pánico, al que quiere regalarle el más suntuoso de los puentes de plata para que se olvide de la política hasta el 2012, o más allá.
Si no sabes de quien hablo, haz clic en la cara de Marianico (Imagen de cabecera).
Texto: El Corregidor
Escrito por Firmas invitadas en: 2 de Noviembre 2009 a las 10:53 AM Archivado en Firmas invitadas | Partido Popular
Pues parece que sí, que el artículo tiene razón. Que Rato está dispuesto a dar el salto, pero sin que parezca que es él el que quita a Rajoy. Por lo menos eso le he leído a Molares de Val hace un rato. Aun vamos a tener que alegrarnos del caso Gurtel y todo, sea sólo por quitarnos al gallego de encima.
Las cuestiones que me planteo ahora son: ¿Rato.... con o sin Espe? ¿Con o sin Gallardón? ¿Con congreso a la búlgara o abierto? La cosa está difícil, cada vez que hay una oportunidad para mandar a casa a Rajoy, el PP (mejor dicho, los que le votamos o votábamos) coge aire y mantiene a Rajoy en el puesto. Me refiero a las autonómicas gallegas, a las europeas, donde parece que gana Rajoy, pero el que gana siempre es otro (Feijoo, Mayor Oreja, etc). En las próximas municipales Rato tendría la última oportunidad de sacar a Rajoy sin demasiado ruido, pero finalmente el PP ganará en el cómputo global (nº de votos, nº de alcaldías reseñables, etc) y Rajoy seguirá ahí, sin despegarse mucho del PSOE pero sin darse el batacazo (y es que Rajoy tiene un aliado fiel: ZP, que siempre nos dará mas tirria que el registrador de la propiedad).
Un pronóstico muy a vuela pluma: el PP se parte por la mitad. Gallardón hereda de Rajoy va de segundo de Rato. Esperanza, que quisiera estar con Rato, sale del PP por falta de apoyo fuera de Madrid y monta nuevo partido (mas o menos transversal, una UPyD pero no socialista). Le siguen María San Gil, Otaola, ¿Vidal Quadras?, etc. Mayor Oreja, con Rato. Aznar llora desconsolado: su obra se desmorona por su propia culpa. ¿Quién puso a Rajoy? ¿quién no termina de quitarlo?
No me gusta la cobardía que tienen con las sucesiones esta gente. En la Región de Murcia se rumorea ahora mucho que la decisión de Valcárcel de volverse a presentar a las elecciones de la presidencia de la Comunidad Autónoma es para evitar las disputas entre el alcalde de Murcia y la alcaldesa de Cartagena. Es decir, posponer el asunto como están haciendo en otros sitios, incluido lo de presentarse a Presidente del Gobierno.
Son unos cobardes. No se fían ni de sus propios militantes para celebrar unas elecciones a las que se presenten todos los miembros del partido y elegir un nuevo candidato.
Así poco nos vamos a fiar de votar a una gente que se quiere poner a dedo porque así lo digan los «barones».
No sé para qué os tomáis la molestia de escribir artículos completos cuando lo sencillo sería escribir siempre más o menos el mismo, brevísimo post:
"Esperanza Aguirre buena, Mariano malo, Gallardón ¡anatema!"
Así, en plan invocación o letanía. Porque, cuando empezáis a adornaros, normalmente metéis la patilla: Esperanza Aguirre no podía ir en las listas al Congreso porque el Presidente de la Comunidad de Madrid lo tiene prohibido estatutariamente, no por decisión de Mariano que, al tenor de vuestra mitología, es a veces muy cobarde (al punto de no cargarse a Gallardón) y otras veces muy valiente (al extremo de enfrentarse a Aguirre, que es, según vosotros, una mezcla de Agustina de Aragón y el Guerrero del Antifaz). Para ir en las listas del Congreso, Aguirre tendría que haber dimitido como Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid que es, si no recuerdo mal (http://www.elmundo.es/elmundo/2008/01/15/espana/1200428462.html) la amenaza que le lanzó a Rajoy a modo de ultimátum. Rajoy el cobarde valiente no cedió y así de paso pudimos ver lo que valen los ultimátums de Batman Aguirre.
Así que a ver si nos documentamos un poco más, Polic... er... Corregidor.
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