
Al final resultaba que era balsámico para el alma, ahora se dice para la psique, pero los preliminares a retratarse con el Padre en turno de confesión, con motivo de las haciendas en los bajos, eran ciertamente amargos. Gracias a Dios que los confesores eran varios y no te veías en la tesitura de contar siempre al mismo tus andanzas. Un par rezos y propósito de enmienda y a otra cosa.
Pasados unos años y superada la adolescencia, con su carga de modorrez incluida, lo cierto es que recordaba aquello con sonrisa pícara, sobre todo, cuando al final conocías gente, que es lo bueno que tiene trascender de uno mismo, compartiendo vivencias.
Sin embargo, no todo el mundo parece que salió de aquello con la misma tranquilidad de espíritu y como si se tratara, que es de lo que se tratas, de inmiscuirse en la más estricta intimidad de los demás, aunque sea por el lado contrario, a cuatro sociatas locos, valga la redundancia, no se les ha ocurrido otra cosa que promover un congreso continuado de placeres individuales, pero en público. Y a costa del erario.
No sé si sabrán estos sociatas, que ya en varias cadenas de televisión locales y no tan locales, anuncian, explican, requeteexplican y venden, sobre todo, venden, juguetitos placenteros, sin que el placer de los demás nos cueste un duro a los sufridos contribuyentes. Eso sí, a unas horas en las que nuestros adolescentes y jóvenes sobrealimentados, maleducados y cobardones, andan de botellón, con lo que luego no se enteran de nada.
El caso es que al hilo de tan extravagante idea, se me está ocurriendo promover una Asociación de Afectados por la Confesión de Intimidades Varias, por ver de pillar una subvención. Se trata, fundamentalmente, de procurarse unos buenos informes psiquiátricos, de esos que expenden como churros en los abortorios, donde se diga bien a las claras que las reprimendas del nacional-catolicismo nos ha provocado una serie de traumas, difíciles de superar y que ello debe ser motivo de desagravio, vía presupuestos generales del estado.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 14 de Noviembre 2009 a las 01:57 PM Archivado en Especiales | Izquierdismo
Los nacidos en el 73 y que por tanto vivimos dos años oprimidos por la dictadura y cuatro sin sufragio universal (y 5 sin constitución, ya puestos)..... ¿pillaremos cacho?
No,no, Afectados y traumatizados no por las reprimendas del confesonario sino por los salvajes contenidos de la tele... Yo sólo puedo imaginarla con un hacha clavada encima desde hace años. Pero con lo que acabas de explicar me la imagino ardiendo. Va en serio, le tengo fobia. Estoy traumatizada. Deberían indemnizarme...
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