
Si la tierra no es de nadie, según ZParo, entonces cómo queda el viejo eslogan propagandístico marxista que dice “la tierra es de quien la trabaja”. Es más, si nadie puede arrogarse la propiedad de la tierra, como asegura el bobo solemne (más solemne y bobo que nunca), qué debe hacerse con esos politicastros regionales que se apropian del agua que circula por sus feudos. ¿O es que el agua sí tiene amo en contra de lo que dice, precisamente, la Constitución española?
Parece mentira que un fulano así, cuyo cerebro anda repleto de ventosidades intermitentes y oquedades a intervalos, haya llegado a mandar (y renovar su mandato) sobre tantos millones de españoles. A menos, claro está, que los votantes hubiesen permanecido obnubilados en las dos últimas elecciones generales, la primera a causa del terror del 11-M y la segunda como consecuencia de haberse dejado engañar (por segunda vez) ante un Gobierno que en absoluto reconocía la crisis económica que ahora nos cruje. De otro modo no se entiende semejante torpeza colectiva a la hora de darle el poder al “Hijo del Viento”.
Desde un punto de vista socialista, es decir, desde el sector más improductivo de la especie humana, está bien eso de negarle la propiedad al mundo entero y adjudicársela a lo etéreo, lo que siempre permitirá, puesto que los del poder no cesan en sus ataques al cristianismo, que en las escuelas se vayan sustituyendo los crucifijos por estatuillas dedicadas a Eolo, dios del viento en la mitología griega como sabe todo hijo de la Logse.
No hay que olvidarse, además, que el bobo ha venido a proclamar la nula propiedad al más puro estilo anarquista, una nueva faceta que define el carácter atropellado e improvisador, de verdadero torbellino ideológico, que circula por ese cráneo borrascoso del que ahora manda. Y es que al paso que vamos más de un izquierdoso debe estar buscando ya al patrón de las pedorretas: acabarán santificadas a no tardar y será de buen tono soltárselas, como una forma de alabanza al dios supremo, en los momentos más suntuosos.
Texto: El Corregidor
Escrito por Firmas invitadas en: 18 de Diciembre 2009 a las 08:31 AM Archivado en Cachondeo | Catrastofismo climático, ecologistas | Firmas invitadas | Izquierdismo | Paradojas progresís | ZP
"Tenemos que lograr unir le mundo para salvar la tierra, nuestra tierra. Nuestra tierra, en la que viven pobres, demasiados pobres, y ricos, demasiados ricos. La tierra no pertenece a nadie. Salvo al viento", "
Pues...lo suscribo.
"Demasiados ricos"pretenden hacerse dueños de la tierra...
Marcan territorio (como mi perrito).
A "trabajar la tierra" y disfrutarla todos hemos de tener derecho.
Bobo es el que dice bobadas.Isabel
No me extraña que lo suscribas.
Si no es de nadie... por qué dice nuestra...
De chiste, nuestro emperadorcete Zapatiesta I de España y V de Alemania. Hablando de los ricos demasiado ricos, como si él no lo fuera. Él, que no se baja del coche oficial. Él, que vive a todo lujo en la Moncloa y ha vivido toda su vida del partido y de la política... Él, que se ha preparado una mansioncita de nada en Tenerife con el dinero de todos los españolitos, para pasar sus vacaciones -¿vacaciones de qué, el grandísimo vago?-. Qué gran ejemplo de austeridad.
Es tan patético, que ni siquiera tiene imaginación. Porque este discurso hortera se lo ha copiado a un famoso jefe piel roja -huy, huy, huy, como se entere la es guai, digo, la SGAE-, quien a mediados del XIX -siempre tan moderno nuestro bienamado timonel-, se negaba a vender sus tierras a los colonos... Hombre, rojo sí que es, él lo ha dicho.
Con todo mi respeto a los aborígenes americanos, este Zapatiesto sí que hace el indio.
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