
Aznar fue un buen presidente de gobierno en lo económico. De eso no tengo ninguna duda porque las cifras cantan. En lo demás, a mi juicio se comportó de un modo bastante birrioso. Es decir, le faltó mérito (otros dirían agallas) para afrontar debidamente la descomposición de España, iniciada en el primero de sus mandatos (hay quien alude ya a los primeros años de la Transición) al echarse en brazos de Pujol. Descomposición dejada igualmente a su aire, con una torpeza increíble, cuando dispuso de mayoría absoluta.
Podría decirse, en consecuencia, que Aznar fue el típico gobernante de la derecha al que sólo le interesaba la economía, como a la par le sucede a Mariano Rajoy, cuyo eslogan favorito (casi exclusivo) vendría a ser este: Vamos a poner orden en las cuentas del Estado. Un tema no menor, lo reconozco, pero que a la larga, por muy bien que vayan las finanzas, no impide que el socialismo y el separatismo se ocupen de todo lo demás, comenzando por el adoctrinamiento ideológico, el control de las televisiones y la ‘agit-prop’, bases de sus respectivas permanencias en esta sociedad enchiquerada donde se muestran tan rampantes.
Ese ‘todo lo demás” citado es también la garantía de que la izquierda y el separatismo mantengan un suelo electoral nada despreciable que les permite vivir holgadamente cuando gobierna la derecha, siempre en espera de esta o aquella guerra, este o aquel atentado terrorista, con los que iniciar el pasacalle callejero, sacar a la turbamulta o reunir a sus ‘artistas’ para que berreen. Y algo así, conviene repetirlo, es como consecuencia de una derechona solamente interesada en lo económico y apática en ‘todo lo demás’.
Viene este comentario a cuento de la entrevista concedida por Aznar a TVE, en la que no me ha extrañado nada que el ex presidente le mostrara un apoyo tan claro a Rajoy, del que ha dicho que "lo está haciendo bien" y que los españoles "perciben que hay una mayor autoridad". Aznar sabe que no es cierto lo que dice y si lo creyera de buena fe aún sería peor, ya que el actual presidente de los populares tiene todos los frentes morales desguarnecidos (Ley del aborto, Educación para la Ciudadanía, Memoria Histórica, Enseñanza en español, Libertad religiosa, etc.), frentes en los que el desistimiento es el denominador común de la asimismo birriosa actitud del actual jefe pepero. De ahí que uno tienda a preguntarse cuál puede ser la razón de que Aznar respalde de ese modo a quien ha venido a ser el paradigma del político anti-estadista. Es decir, del individuo que todo lo confía a la economía y no es capaz de ver otros problemas tan trascendentes o más.
La respuesta creo que es sencilla: Rajoy no deja de ser el alter ego de Aznar. Como él mismo hizo, se ocupa sólo de lo económico, dando uno y otro la impresión de creerse que el ciudadano no es que vote con los pies (circunstancia que se produce en las regiones separatistas), sino que en el conjunto de España vota exclusivamente con el bolsillo. Para entendernos, en el fondo Rajoy es igual que Aznar pero con menos chulería. Si a eso se le añade que Aznar es (y ha sido) básicamente un tipo orgulloso, alguien así no puede aceptar (su orgullo se lo impide) el gran error de haber escogido para sucederle a quien ha venido a ser un fulano sin principios. O con los mismos principios, según se mire.
La derecha, cuando conserva los valores morales tradicionales (aquí nadie habla de valores religiosos), es ideológicamente muy superior a la izquierda, predispuesta invariablemente a la corruptela y al todo vale con tal de…. De donde se deduce que mientras la derecha no se decida a librar esa batalla, la ideológica, cambiando radicalmente determinadas leyes o anulándolas de un plumazo al llegar al poder, en lugar de dejarlo todo igual que antes y en manos de gente como los zapaterinos o los cismáticos regionales, la presidencia de cualquier Rajoy-Aznar de turno no dejará de ser pan para hoy y hambre para mañana. O dicho de otro modo: una patria no sólo vive de pan, debe hacerlo igualmente de practicar ciertas virtudes honorables y fomentarlas.
Escrito por Policronio en: 23 de Enero 2010 a las 10:43 AM Archivado en Artículos de fondo | Partido Popular | Personajes
Muy buena entrada.
Es una buena aproximación al, probablemente, peor defecto de la derecha española: la falta de ideología o, lo que quizá sea lo mismo, avergonzarse de ser de derechas.
Como esto no ocurre así en ningún país democrático (¡ni en Chile! con el cuerpo de Pinochet aún caliente) cabría preguntarse si este país lo es.
Si cumplirá su promesa y 8 años estará Zapatero en el Gobierno, preguntaba ayer Aznar.
La plebe que le ha escuchado, empieza a reflexionar, pues si Aznar cumplió y se fue ¡Que se vaya ZP!.
Zapatero que le vio, sonriendo una vez más, tranquiliza a sus ministros: "De aquí no me mueven ya". Y éstos descansando quedan, repitiendo sin cesar: "menos mal que no se va".
En el PP mosqueados, a un tranquilo Marianín se dirigen todos juntos y le preguntan así: ¿cómo ves tú todo esto?, contestándoles al fin: "A mí plim. Nosotros seguimos aquí".
Gracias, DePaso, y ya que citas a Chile, fíjate el relevo que ha tenido una izquierda que, según creo, era bastante más decente que la de aquí. Lo que quizá consolide el bienestar chileno a diferencia de tanto populismo despótico, propagandístico y manirroto.
Gracias también a Margarita (delicioso nombre) y su sentido del humor.
HAy que decir en favor de Aznar que siendo el sistema electoral español lo que es, no habia muchas maneras de eludir el abrazo de Vergara con Pujol y que solucionar el problema del sistema electoral pasa no solo por un acuerdo entre PSOE y PP sino tambien porque en Cataluña el elemento español derroque al elemento catalanista (contando a Montilla como catalanista) ya que sin ello los sembradores de odio en Cataluña desncadenarian una insurrecion.
Y desgraciadamente con el PSOE nihilista y guerra civilista de ZP no es posible contaer
A Aznar le hacen bueno las comparaciones. Pero en el país de los ciegos eso no tiene mucho mérito...
En un análisis objetivo y serio Aznar fue un mal menor más que hemos tenido que soportar. Y los males nunca dan resultados de salto positivo.
Atribuyéndolo a Irak, muchos contra Aznar están, pero Zapatero tiene también mucho que callar, pues con el paro 'in crescendo' y una crisis sin igual, ha vaciado las arcas que llenó el Sr. Aznar.
JFM: "El abrazo de Vergara con Pujol" no tuvo porqué seguir durante la segunda legislatura de Aznar, y mucho menos a cambio de nada.
Conforme con lo que dice Juano.
A Margarita le sugiero que vaya recopilando sus versos de cara a editarlos algún día.
Cierto, la clave está en su gestión económica, pero lo cierto es que la actual es tan mala que aún así se le echa de menos
Policronio, ¿ A qué te refieres con valores tradicionales?
Epiro (9):
Amigo mío, a Aznar, le echo de menos solamente en lo económico, cualidad que le he reconocido en el primer párrafo.
Seneca (10):
Me resulta inconcebible que deba comentarte precisamente a ti cuáles son los valores tradicionales que defendemos en Batiburrillo, cuando eres uno de los lectores más antiguos de este blog. No obstante, toma nota:
El respeto a la vida y a la familia, pilar básico de toda sociedad desde los tiempos de Roma para acá; el acatamiento a la ley, tan conculcada hoy en día según convenga o no, especialmente por los separatistas; el amor al trabajo bien hecho, es decir, la búsqueda de la excelencia; el sentido de la responsabilidad, tanto profesional como ciudadana, contradicha a ojos vistas por la política del todo vale; el sentido no farsante de la solidaridad, que haría que los españoles fuésemos a una en aspectos esenciales como el reparto del agua, por ejemplo; el apego a la cultura y a la educación, tan menoscabadas en unos tiempos nefastos en los que incluso se permite copiar en los exámenes en alguna universidad, etc., etc.
Aznar fue un buen presidente , teniendo en cuenta quien le antecedió ( González) y quien le sucedió (Zp).
La imagen de España en el exterior es paupérrima , gracias al circunflejo.
tom petty (12):
Sí lo fue, en efecto, pero solamente si los comparamos a los tres en lo económico, porque González y Zapatero no se cansaron de sacar leyes que favorecieran los intereses de la izquierda, mientras que Aznar no hizo casi nada para restablecer el equilibrio. O lo hizo tarde y mal, quizá por una actitud soberbia (o pardilla), según la cual era imposible que el PP perdiese el poder en 2004.
Por ejemplo, en el último año y medio de su segundo mandato Aznar sacó dos leyes, una referente a la educación y otra, también importantísima, conocida como Plan Hidrológico Nacional. No fue capaz de blindar ninguna de ellas, exigiendo 2/3 de la Cámara por alterarlas, y por lo tanto no llegaron a entrar en vigor. Simplemente, Zapatero las paralizó por Real Decreto y luego las cambió a su gusto.
Policronio:
Es verdad que Aznar tuvo la mayoria absoluta pero tambien es verdad que su margen de maniobra era limitado ya que al cabo de cuatro años era probable que necesitaria de alianzas.
El problema de fondo es que la Constitucion crea una cierta logica no solo a nivel de lo que hace el gobierno sino en el interior de los partidos en la linea politica y en las personas que llegan a su liderazgo. Y la Constitucion española no solo no es democratica, la democracia o sea gobierno del pueblo no solo son elecciones sino mecanismos para que el gobierno obedezca a la voluntad popular,, sino que puso a los partidos nacionales a merced de, en aquella epoca, cuatro gatos separatistas los cuales gracias a ello obtuvieron los medios de hacer avanzar la idea separatista.
JFM (14):
Estoy bastante de acuerdo con tu diagnóstico en el sentido de que la Constitución (en realidad es la Ley Electoral) pone a los grandes partidos en manos de los separatistas. Y esa ley no es fácil cambiarla, porque requiere mayoría cualificada
Ahora bien, ¿cómo se explica que un partido con la amplia mayoría absoluta que dispuso el PP, lo que supone un gran respaldo ciudadano, no presentase ninguna propuesta, sometida luego a referéndum, para cambiar una situación tan anómala? La respuesta que a mí se me ocurre es que les faltaron méritos (por no decir agallas), y jugaron solamente al tema económico. Mírate, al respecto, lo que dice hoy Artur Mas en ABC: "El PP habla ahora más de economía y de crisis, que de Estatuto y de lengua".
http://www.abc.es/20100124/nacional-nacional/habra-firma-ante-notario-20100124.html
Pues creo que se equivoca, policronio, con todo el respeto del mundo. Yo vote las dos legislaturas a aznar, no a la derecha, ni al PP, a aznar. Y lo hice por ser obvio. No iba a votar a ningún partido sin opciones de gobernabilidad. Ofrecer confianza y traicionar su programa electoral. Y de todo ello, Salí satisfecho. Más no pude pedir. Si la cuestión es ¿se puede hacer mas? Desde luego, pero hay, para ello, plantarse uno en el 96. Y en aquella época, que lo tengo presente en la memoria, no podría uno ni imaginarse que lo peor del socialismo no era el que hacer de González, y el radical guerra. Nadie pudo imaginar un presidente como zapatero ni en sueños, como ningún nacionalista pudo soñar. Obviar eso, es olvidar los acontéceles.
Si quiere puede, también, como hacen los socialistas o la trouppe de vividores, echar las iras del desarrollo al poder, al blanco fácil, no esta, con ello, haciendo ningún tipo de justicia al respecto. Lo que hace es distribuir responsabilidad, o culpas, por partes iguales. Y en eso, se equivoca. Pruebe a imaginar como estaríamos si aun fuese el candidato González, inamovible en estos años. La prueba Andalucía o Extremadura. Aun así, si usted habla de picaresca política, la prefiero. De todas. Si de algo hemos aprendido de la historia, los que nos consideramos de derechas tardíos, es de la falta de maldad del inocente.
Se le acusa de no aplicar el rodillo, y usted sabrá, como muchos sabemos, que eso a la larga es mucho argumento traicionero. El ejemplo; aquella reforma del sistema judicial del 2001 ¿se acuerda? Yo si, y por donde saliera el sol, mal avenido. Mire de aquellos barrizales como tenemos la justicia, aprovechando cualquier poro para inyectar veneno. ¿Es, acaso, esa la solución? No. Y le diré porque no, porque cuando una silla cojea, termina por romperse. Y nuestra silla se sostiene por una pata buena y otra carcomida.
Reciba saludos.
Atroma (16):
Con todo el respeto le diré que en su extenso comentario no toca el tema de fondo: la inacción sistemática de la derecha, de ayer y hoy, en lo que se refiere a la recuperación de nuestros valores tradicionales. Y es un asunto muy a tener en cuenta para que, incluso los militantes del PP (no sé si es su caso), les muestren su apoyo a los candidatos con principios dentro del mismo PP.
Estimado Policronio:
Por una vez y sin que sirva de precedente, vas a permitirme que discrepe contigo. Aznar ha sido el mejor presidente del Gobierno de nuestra democracia, no sólo por sus éxitos en materia económica, absolutamente indiscutibles, sino también por sus logros en la lucha contra el terrorismo (dejó a la ETA herida de muerte, hasta que Zapatero le proporcionó oxígeno con su vergonzoso 'proceso de paz') y en política exterior (consiguió hacer de España, no sólo un aliado privilegiado de las potencias con mayor influencia, sino además un país con gran peso específico dentro de la UE; no hay más que recordar el Tratado de Niza). Y, relacionado con su firmeza contra el terror, el suyo fue el primer Gobierno que verdaderamente hizo de las víctimas del terrorismo, hasta entonces desprotegidas y desprovistas de la dignidad que debería corresponderles, un punto de referencia moral.
Es cierto que el pacto con Pujol (por otra parte, inevitable) conllevó concesiones que no gustaron (a mí me decepcionó especialmente la defenestración de mi admirado Vidal-Quadras), pero ni por asomo pusieron en discusión la soberanía nacional española ni la estabilidad constitucional. Además, cabe puntualizar que en la segunda legislatura Aznar dejó bien claro a los nacionalismos de todo pelaje que se había acabado la cesión de competencias a las Comunidades Autónomas; postura que provocó denuncias de 'deriva centralista' y retos como el de Maragall y Carod Rovira con su proyecto de 'Estatut', al que se unió Zapatero con aquella irresponsable e inaudita promesa de apoyar lo que votara el Parlamento de Cataluña.
También cabe recordar que en la segunda legislatura, cuando disponía de mayoría absoluta en el Congreso, el Gobierno de Aznar emprendería dos grandes proyectos que afrontaban sendos problemas endémicos de la política nacional: Una reforma educativa y un Plan Hidrológico Nacional. Desgraciadamente, el PP perdió inesperadamente las elecciones en 2004 y a Zapatero le faltó tiempo para derogar las leyes que los sustentaban.
¿Que quedaron cosas en el tintero? Claro que sí. ¿Que pudo haber sido aún mejor? Por supuesto. Pero creo que ello no obsta para reconocer los indiscutibles méritos de los Gobiernos de Aznar, que, insisto, no se circunscriben únicamente a la política económica.
Pedro (18):
Encantado con tu crítica, ojalá vinieran muchas así, tan discrepantes como amistosas.
Ahora bien, mi opinión se mantiene en que Aznar fue muy bueno si se le compara con esos dos sujetos (antes y después de) cuyas nefastas actuaciones le resaltan a tope la presidencia, pero no hizo mucho de lo que debía ni, especialmente, en el momento adecuado, lo que le inhabilita a todas luces la condición de estadista.
Por ejemplo, en la era Aznar se practicó el aborto a mansalva, y así unos cuantos desistimientos más, todos ellos catalogados en mi nota 11. Es decir, sin restarle los méritos que tuvo, reconocidos en la línea 1 del artículo, he pretendido destacar los que le faltaron, que son los mismos que parecen faltarle al parvulito Rajoy.
Y mira que tienes ante ti, quiero aclarártelo, a quien fue un gran admirador de Aznar, hasta el punto de haberle dedicado en este blog unos cuantos artículos laudatorios. Pero la meditación es lo que tiene: lleva a que uno cambie a veces de opinión o la matice a fondo, como creo que ha sido mi caso.
Como botón de muestra: Aznar redujo la independencia del poder judicial, no ejecutó la sentencia que perjudicaba a PRISA, fue laxo en la vigilancia del cumplimiento de la ley del aborto, no afrontó ninguna reforma estructural como podría haber sido la reforma del senado, no democratizó la estructura del partido (nombró su sucesor a dedo), no liberalizó la economía para hacerla más independiente de las subvenciones y dineros de la UE, apoyó una intervención militar contra la que estaba la inmensa mayoría del pueblo (ese que se supone soberano), ...
También hizo cosas buenas, eso es innegable. Pero es el paupérrimo nivel político del país lo que le engrandece, no su gestión, no su proyecto, no su capacidad...
Aún dando por bueno que el balance de sus dos legislaturas fuera positivo (lo cual es discutible, pero bueno...), eso no le hace un gran estadista, sólo le hace un gobernante que cumplió con lo mínimo que se debe esperar de un líder político.
Aunque no sea un exponente al nivel de Gallardón, Aznar entra de lleno en aquello de "socialistas de todos los partidos"...
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