
Es lo que pasa cuando a un niñato, más mimado de la cuenta por su abuela blanca y bondadosa, no sé le dan bien las cosas: que tiende a meter la pata “bolivariana”. Hasta el corvejón.
Han bastado un par de disgustos, para que el niño mimado de la pijiprogresía interplanetaria, antaño juguetón en su papel de portador de la “responsabilidad blanca”, se ponga a despotricar como un Chávez cualquiera.
Y es que su abuelita blanca y bondadosa, jamás le previno de lo que podía pasar si algún día perdía un senador por Massachusetts, en contienda electoral cualquiera, propia de las democracias avanzadas.
Como tampoco supo prevenirle de las consecuencias de tener en la cúpula de la organización judicial de la Nación a unas señorías vitalicias.
O sea, que en acto de desagravio a los ofendidos por su falta de talante, que vaya pensando en una nueva versión del anuncio del cola cao. ¿Recuerdan? “Yo soy aquel negrito del África tropical….”.
No obstante, siempre le quedará “Dapena” y sus mariachis, dando por retambufa.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 24 de Enero 2010 a las 12:43 AM Archivado en Cachondeo | EEUU | Izquierdismo | Regímenes populistas
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