
El Emperador Clinton, coincidiendo con los sofocos de Hilaria, no tuvo por menos que desahogarse con una becaria a su servicio, parece que completo, ante el escandaloso silencio de la tropa nazifeminista, que no dijo esta boca es mía, en impresionante parada de sonrisa vertical, humedecida por la contemplación de su macho progre, halagado en pasillo de campéon.
Ni que decir tiene, que tan reputada tropa no vio nada punible, ni siquiera mínimamente reprochable, faltaría más, en la conducta abusiva y mentirosa del campeón de la solidaridad y multiculturalidad.

Como parece ser el caso de esta escoria semihumana, que parece responder al título de alcaldesa, y que no tuvo por menos que ejercer de nazifeminista selectiva, ante el atropello.
Malditas seáis por siempre jamás.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 30 de Enero 2010 a las 12:15 AM Archivado en Cataluña | Islamismo, mundo árabe | Izquierdismo | Paradojas progresís
| Acerca de... |
|---|
|
| Batiusuarios en línea |
|
|