17 de Junio 2010

Los pilares ‘democráticos’ del adoctrinado Sostres

PilaresCarcomidos.jpg

Como no todo van a ser rescates económicos o babosidades sindicalistas, dos temas de actualidad que en realidad sólo son uno a causa de un ZP desquiciado desde el momento en que se agarró a la primera pancarta ocho años atrás, he decidido fijarme hoy en la tercera pata de este taburete cojitranco y carcomido que ya apenas resiste el peso de la Nación española.

Me refiero, ¡cómo no!, al Estado de la Autonomías y la madre que las…, que es razón principalísima de que cada cual vaya a lo suyo y de que España parezca hoy un patio de colegio donde los 17 alumnos andan a guantazo limpio en el recreo, con el nacionalismo catalán actuando invariablemente de encizañador, el nacionalismo vasco, pistola en mano, esperando a los chavales a la puerta de la escuela y el nacionalismo gallego crecido a tope en la cuestión lingüística, puesto que Feijoo finalmente ha resultado ser un mentiroso. Tres variantes a cual más despreciable del problemón autonómico, base de otros muchos inconvenientes, que tienden a corromper todavía más al resto de las regiones españolas.

Puerta carcomida.jpg

Da la sensación de que los nacionalismos se frotan las manos ante la espantosa deriva de nuestro país, puesto que suponen la pata más carcomida de la banqueta, con un maestro acobardado que ha resultado incapaz de controlar el patio y al que no le falta mucho para pillarse una baja médica por depresión. Pues bien, ante tal panorama, los cismáticos creen al alcance su principal objetivo: la independencia. Por eso hay gentuza que no duda a diario en hacer apología de la ‘libertad’; bueno, en realidad de su particular sentido de la libertad.

Uno de los más cínicos nacionalistas, Salvador Sostres (nacido en 1975), que comienza a ser famosillo y al que traigo aquí como espécimen representativo de tantos otros adoctrinados, asegura que ‘Si el Parlament aprueba la celebración de un referéndum sobre la independencia y España se niega a autorizarlo, le va a quedar poco margen para presumir de país libre, va a evidenciar que la calidad de su democracia está muy por debajo de sus socios europeos y se va a equiparar con las peores tiranías del mundo en su obsesión contra las urnas’.

En una cosa lleva razón este fulano: La calidad de la democracia en España está muy por debajo de otras europeas, pero no es un problema que pueda darse en el futuro, como él afirma, sino que sucede así desde hace ya bastante tiempo. Especialmente en Cataluña, donde la democracia jamás ha existido como consecuencia de los trapicheos y el mirar para otro lado que los nacionalistas fueron arrancándoles a los distintos gobiernos centrales. Lo que a su vez derivó, desde el minuto uno de la Transición, en un espantoso lavado de cerebro que al final ha convertido a los ciudadanos catalanes en dos mitades desiguales: Los nazis separatistas, mucho menos numerosos aunque sin duda mucho más activos, y el resto de la población, que es una inmensa mayoría que actúa como si estuviese compuesta de autómatas y pasan de todo en las cuestiones políticas. De ahí ese aberrante Parlamento catalán con más de un 90% de nacionalismo, demostración irrefutable de una atroz falta de democracia.

Ante semejante situación, derivada del adoctrinamiento o el asco y no contemplada en absoluto en la ‘teología’ de los Sostres de turno, que describen siempre una Cataluña idílica en lo democrático a cuyos habitantes hay que ‘obligarles’ a opinar (ya vimos el raquítico resultado en la consulta del nuevo Estatuto), uno se pregunta si se dan las condiciones para el referéndum. Mi respuesta es no, evidentemente, como no sería posible celebrar un referéndum de independencia en cualquier lander alemán o en cualquier estado USA (naciones consideradas con un alto grado de patriotismo), si la población de esos territorios hubiese permanecido 30 años bajo la férula del adoctrinamiento intensivo. El resultado, que nadie lo dude, además de engañoso, podría calificarse de cualquier cosa menos de un acto democrático. De donde se deduce que no es posible ejercer plenamente la libertad con los pilares carcomidos.

Escrito por Policronio en: 17 de Junio 2010 a las 12:40 PM Archivado en Asuntos nacionalistas | Personajes | Valores

Comentarios

1 | Carlos Fernández Ocón   17 de Junio 2010 a las 04:53 PM

Policronio, creo que es la primera vez que me dirijo a ti. Otras veces que vengo era Bucan u otro. Enhorabuena por este blog abierto (en tantos sentidos) y por lo que dices aquí. Que aunque se dice esto y otras muchas cosas desde hace tiempo, parece que nunca será suficiente. Yo casi desearía que SÍ se hicieran referendums de una puta vez y dejar eso atrás ya. Primero porque confío en mis paisanos del seny a pesar del lavado de cerebro institucionalizado y segundo porque no veo otra salida a estas alturas con todo lo ya hecho (deshecho). Y que salga lo que salga en cada 'nación' (risas), empecemos a trabajar en serio con lo que quedara. Un abrazo y perdona el rollo (pauna vez que te pillo).

2 | Policronio   17 de Junio 2010 a las 07:30 PM

1 | Carlos Fernández Ocón
Muchas gracias por tu anotación.
Te comento que no estoy en contra de los referéndums, es más, creo que la democracia ideal es la de Suiza, donde casi cualquier asunto se consulta directamente a los ciudadanos. Pero lo que no puede ser es plantear las cosas como hace Sostres, en el sentido de "si no me dejas decidir, ahora que me conviene y que los míos manejan todos los resortes, es que no hay libertad". Ojo, el entrecomillado no es de literalidad, alude sólo al fondo de lo que expone.

Primero la libertad real, sin adoctrinamientos durante 30 años, luego cuantas consultas sean precisas. Y si los catalanes siguen queriendo la independencia, no seré yo quien ponga pegas. De modo que el tema de fondo de mi artículo no es que tal o cual región se separe de España, que tal vez estaríamos mejor, como tú dices, sino el planteamiento falaz de los nazis, envalentonados precisamente a partir de la falta de democracia y sabedores de que sería una minoría, la de ellos, quien decidiera. Y por ahí no paso.

3 | Carlos Fernández Ocón   17 de Junio 2010 a las 09:12 PM

Ahí le has dao

4 | rober   18 de Junio 2010 a las 03:47 AM

‘Si el Parlament aprueba la celebración de un referéndum sobre la independencia y España se niega a autorizarlo, le va a quedar poco margen para presumir de país libre, va a evidenciar que la calidad de su democracia está muy por debajo de sus socios europeos y se va a equiparar con las peores tiranías del mundo en su obsesión contra las urnas’.

No me queda muy claro lo que entiende este tío sobre democracia y libertad, pero desde luego de tiranías parece que sabe un huevo. Tal vez si se hiciese un referéndum y la pregunta fuese qué piensa el personal sobre el tal Sostres, al tío se le pusiese la cara como un tomate (por supuesto no de vergüenza: de rabia).

5 | Bucan   18 de Junio 2010 a las 07:58 PM

El nacionalismo, para empezar, es antidemocrático por su propia definición: antepone supuestos derechos de territorios o lenguas a derechos del individuo. Eso es contrario a la democracia, que se basa en los derechos del individuo, que han de ser defendidos por un Estado donde los tres poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial sean independientes. Eso ya viene desde el siglo XVII con Locke y después Montesquieu.

Una cosa es que en una ciudad o una región, surja un Partido que promueva la independencia respecto a otra ciudad, o región, o país, por los motivos que ellos estimen oportunos y convenzan a suficiente gente de que tienen razón y otra cosa diferente es el nacionalismo, que es una ideología perversa que debería estar denunciada desde la UE y exigirse responsabilidades a sus difusores.

Yo puedo pedir la independencia de Alava, por poner un ejemplo, aduciendo razones, sin tener que enfrentar a la población de Alava contra los de Vizcaya, ni contra los de Burgos o contra los de Madrid, ni despreciar a los que vivan en Alava y no sean oriundos de allí o no estén de acuerdo con la independencia. El nacionalismo quiere convertir al individuo en un miembro del rebaño, en un arbol del bosque, un árbol ligado a la tierra. Y predica el enfrentismo, el odio y el desprecio hacia el que no es nacionalista o hacia el vecino.

De hecho, el independentismo no es una cualidad implícita al nacionalismo. Es una cosa coyuntural, porque lo mismo que predican la separación de España, también predican la anexión de territorios del suelo francés, o Cataluña gustaría anexionar Valencia.

En fin, creo que una cosa es el independentismo y otra el nacionalismo.

Lo peor de todo esto, por si no fuera poco con el nacionalismo, es que se ha generado un caciquismo y una corrupción espantosa que nos ha llevado a la ruina.


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