
Quien acuñó la feliz expresión “España es diferente” a buen seguro contaba entre sus aptitudes la genial sagacidad. No hay duda: para bien o para mal, aquí somos otra cosa. Hasta en el absurdo, lo cual –considerado como virtud o como menoscabo– no deja de tener un mérito que sería injusto regatear.
Hay en una región de España, Cataluña para más señas, unos señores agentes de la autoridad muy cabreadísimos, con razón o sin ella, por unas cuestiones que no hacen al caso. Y, para dar debido cauce a su monumental enfado, han acordado estos señores exteriorizar su malestar nada menos que hablando en el idioma oficial de su país. O sea: ante una situación que se percibe injusta se decide protestar hablando español en España, país en el cual el español es un idioma oficial según recoge la Constitución. Sencillamente genial.
Pero, recuerden que hablamos de España, aun hay más y la feroz protesta –hablar español en España– ha sentado tan rematadamente mal en ciertos ambientes que incluso ha tenido el irrefrenable impulso de terciar en la polémica el insigne don Jordi Puyol, sagrado depositario de las más preciosas esencias de esa región de España llamada Cataluña, sentenciando que tamaña osadía supone “una actitud negativa, que daña a los mossos, al país y a la Generalidad”. Si aquello era genial, esto es directamente cojonudo.
Ustedes de sobra conocen a que motivos obedecen la protesta de los agraviados y la airada réplica de Puyol, con lo cual sabrán separar el choteo de un servidor del verdadero intríngulis del asunto. No obstante, lo uno no quita lo otro: unos protestan utilizando el español para comunicarse y otros protestan porque unos previamente han protestado hablando español. Absurdo, ¿verdad? En España somos diferentes y absurdos. Absurdos a más no poder.
Por cierto: descanse en paz don Manuel Fraga.
Escrito por Rafael Guerra Sandá en: 16 de Enero 2012 a las 12:20 AM Archivado en Actos violentos o coacciones | Arbitrariedades manifiestas | Asuntos nacionalistas | Cachondeo | Cataluña | España
Soy partidario, amigo Rafael, de que los políticos nacionalistas empleen sus respectivas lenguas regionales -catalán, vascuence y gallego- para decir bobadas, y que los demás utilicen el idioma de Quevedo cuando tengan que insultarlos.
Saludos.
Como todo el mundo sabe es Jordi Pujol y no Jordi Puyol. Como no creo que se deba a un error, lo atribuyo a una simple gracieta infantiloide, que desmereze el resto del articulo. Por otro lado estoy de acuerdo, España es diferente, solo hay que leer el comentario 1...
2 | Xavier
"Desmerezido" queda pues: ante tamaña argumentación -la suya de usted, obviamente- no puedo sino reconocerlo.
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