
Según nos cuenta un señor Pernando Barrena, representante del nacionalismo pro etarra, está ETA “como organización, y todas las armas que tiene a su alcance” esperando “a que alguien llame a su puerta para que haya un diálogo técnico sobre cómo eso se pone fuera de uso y se da un proceso de desarme”, al tiempo que ha lamentado que se detenga a etarras y ha calificado al ministro Fernández Díaz de “irresponsable” al poner en tela de juicio el fin de la violencia por parte de ETA.
Lo dicho por Barrena además de no tener ni pies ni cabeza –¿desde cuándo un gobierno ha de llamar a la puerta de una banda organizada de delincuentes?– constituye nueva constatación de la nula voluntad de ETA de entregar las armas, indudable factor de coerción, si no se le hacen concesiones de carácter político. A la puerta de ETA nadie tiene que llamar excepto las fuerzas policiales para poner a los violentos a disposición de los jueces; serían en todo caso los terroristas si sus intenciones de renunciar a la violencia fuesen sinceras quienes tendrían que llamar a la puerta correspondiente para entregar sin cláusulas ni requisitos previos sus letales arsenales. Todo lo demás es palabrería hueca por parte de unos individuos que pretenden obtener réditos políticos de su largo historial de sangre y el terror.
De todas maneras, lo anterior resulta bastante obvio y es lógica consecuencia de dos premisas básicas que invariablemente deberían tenerse presentes al abordar la cuestión etarra, aunque curiosamente –residuos de cierto anti franquismo– no siempre ocurra así: ETA, Batasuna, Amaiur y acólitos ni creen en la democracia ni –lo verdaderamente grave del hecho– están dispuestos a aceptar sus reglas. El único valor concedido por los radicales vascos a la democracia es el de aprovecharse de las ventajas que puedan obtener del sistema contra el cual conspiran en forma de dinero, información, garantías judiciales, etc. El resto, insisto, es palabrería hueca intentando defender algo que no tiene defensa.
Escrito por Rafael Guerra Sandá en: 26 de Enero 2012 a las 05:58 PM Archivado en Actos violentos o coacciones | Arbitrariedades manifiestas | Asuntos nacionalistas | España | Izquierdismo | Personajes | Propaganda | Vascongadas
No creo que haga falta llamada alguna, sino destruir las armas y dar un comunicado de ello. Estos componentes saben lo que tienen que hacer y por lo tanto no deben ir armados por las calles, desarmarse de una vez por todas, comunicando la localización de los escondites donde tienen las armas y explosivos, haciéndolo de inmediato de y de una vez por todas. Opino
| Acerca de... |
|---|
|
| Batiusuarios en línea |
|
|
Escribe un comentario